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Innovación en y/o con tecnologías de información (TI) en las empresas colombianas

Escrito por  Martes, 10 Abril 2012 10:24

 

 

Hay quienes advierten que en las organizaciones los requerimientos a corto plazo asfixian la innovación. Otros apuntan a que se debe recurrir con exclusividad a la tecnología, porque el uso de los sistemas de información basados en ella, permiten desarrollar al máximo el potencial empresarial, creador de valor para el negocio. 


Ese panorama del país, desde la óptica de los expertos. Hay quienes advierten que en las organizaciones los requerimientos a corto plazo asfixian la innovación. Otros apuntan a que se debe recurrir con exclusividad a la tecnología, porque el uso de los sistemas de información basados en ella, permiten desarrollar al máximo el potencial empresarial, creador de valor para el negocio. Así mismo, y de cara a la innovación, le otorgan a los directivos de una compañía, en particular, a la alta gerencia, un rol de liderazgo en la transformación de la empresa.

 

Tales aspectos, entre otros, motivaron la realización del foro para esta edición. El director de la revista Sistemas, Francisco Rueda, en compañía de Beatriz E. Caicedo, directora ejecutiva de ACIS y, Sara Gallardo M., editora de esta publicación, dio la bienvenida a los invitados Juan David Garzón, Gerente Comercial de Avanxo; Alan Colmenares, director Founder Institute en Colombia; y, José Tiberio Hernández, profesor asociado Universidad de Los Andes. Acto seguido, cedió la palabra al moderador Víctor Manuel Toro, quien después de hacer una introducción sobre el tema, abrió el debate.

 

Víctor Manuel Toro Moderador Todo indica que las Tecnologías de Información (TI) son un motor para la modernización, la competitividad y la innovación en las empresas colombianas.

 

Y, en esta época del Tratados de Libre Comercio (TLC), de apertura y globalización, las TI juegan un papel aún más importante para que nuestras empresas tenga una oportunidad en esa competencia. El camino de la competitividad pasa por la innovación en los productos y los servicios, en el mercadeo, en la gerencia, y en general, innovación en los distintos eslabones de la cadena de valor.

 

Entendamos la innovación en y/o con TI como introducir nuevos productos o servicios con características nuevas y significativas, que contengan elementos de TI o en cuyo desarrollo intervengan substancialmente herramientas de TI; o como una estrategia gerencial novedosa que solo es posible por el uso de TI; o como una nueva estrategia de mercadeo que solo es posible por las TI. Y claro está, la validez de una innovación está determinada, exclusivamente, por su impacto real y significativo en el mercado.

 

Partiendo de la anterior definición, el moderador formuló la primera pregunta a los participantes en el foro:

 

Víctor Manuel Toro ¿Hay empresas colombianas que reiteradamente y sistemáticamente hacen innovación?, ¿o será que hay poca innovación, y la poca que se da es por casualidad?, ¿o definitivamente no hay innovación?

 

Alan Colmenares Director Founder Institute en Colombia Si uno define innovación como algo diferente, puedo mencionar en Colombia a Davivienda con Daviplata y algunos pocos ejemplos de ese estilo; los he visto haciendo cosas nuevas e interesantes. Pero, en Silicon Valley existen críticas hacia ellos mismos, en el sentido de que no están innovando, que están repitiendo lo mismo, de lo mismo.

 

Peter Thiel, quien fue el primer inversionista institucional que entró en Facebook, está escribiendo un libro con su socio, señalando que allá se ha perdido la innovación y definirla se presta para mucho debate. Más allá de la compañía citada, no veo en Colombia muchas empresas innovadoras. Se registra alguna innovación en términos de marca, pero no en este contexto al que nos estamos refiriendo, habilitado por tecnología. Me refiero a un tema que lo defino como innovación digital o el aprovechamiento de las herramientas de tecnología para realmente innovar en el modelo de negocio, saliéndome más del producto y servicio, para enfatizar en este aspecto. Baso mi opinión en la encuesta realizada por The Economist entre los CEO o directores ejecutivos de compañías muy importantes, indagando sobre el futuro en cuanto a lo más crítico para innovar entre producto, servicio o modelo de negocio. Y más del 50% respondió que el modelo de negocio.

 

Sin pretender descartar el producto y el servicio es necesario observar que están tomando mucha fuerza unas nuevas formas de hacer negocio y hay mucho potencial en ese marco. Siempre va a existir innovación en productos y servicios, pero lo que más está sucediendo en Silicon Valley es la invención nuevas formas de hacer negocio. Como Linkedin que está compitiendo en el mercado de reclutamiento de talentos y tiene un tamaño de varios cientos de millardos de dólares de ese mercado y ellos lo están haciendo de una manera diferente. Bajo tales premisas, no veo tantos ejemplos locales de empresas grandes que lo estén haciendo y tampoco en las nuevas y pequeñas compañías, en donde yo me enfoco (aunque si hay ejemplos en América Latina de emprendedores "localizando" innovaciones de afuera).

 

Siento que lo uno impacta lo otro. Es decir, si no hay mucha innovación entre las pequeñas, tampoco siento que exista la presión para que las grandes busquen innovar. Me parece que esos dos ecosistemas se alimentan y la prueba es que muchas firmas en Estados Unidos y Europa están comprando o invirtiendo fuertemente en pequeñas firmas.

 

Juan David Garzón Gerente Comercial Avanxo Nosotros como proveedores de tecnología, vemos que las empresas en Colombia para los temas de innovación, utilizan el 80% del dinero invertido en tecnología para mantener el sistema funcionando. Estadística soportada en un estudio adelantado por Gartner. En otras palabras, se trata de dinero muerto manteniendo las luces encendidas y nada más. Eso significa que las áreas de tecnología no siempre se dedican a la iniciativa de crear algo nuevo y que la innovación dentro de una empresa provenga del área de tecnología. Esta emana siempre del área de negocio en la búsqueda de cómo entregarle al cliente algo nuevo. Y nos encontramos que, en muchos casos, las soluciones implementadas bajo métodos tradicionales de entregar el sistema de información sobre un modelo de negocio o de comunicación al cliente, puede llegar a parecer innovación.

 

Por ejemplo, el álbum de las chocolatinas Jet que todos conocemos. Se trata de un sitio web impresionante, una aplicación que le permite al usuario construir el álbum que cuando niños todos armábamos. Pero, si uno mira con detenimiento la tecnología que está detrás, no necesariamente es nueva, está construida en bases de datos tradicionales o en una plataforma no tan avanzada. Es decir, las áreas de tecnología están entregando el sistema de información, la aplicación, la solución de una manera más tendiente a lo tradicional. Lo que empezamos a encontrar es que dentro de las empresas son las áreas de negocio las que buscan suministrar valor al cliente interno a través de sistemas de información, pero no siempre las áreas de tecnología están preparadas para dar el paso ni están suficientemente listas ni son valientes para arriesgar su posición interna en nuevas tecnologías. Un ejemplo de esto es Amazon.

 

Tenemos claros ejemplos con relación a hosting, colocation o gestión de servidores de aplicaciones y esos temas que pueden reducir, incluso hasta en un 90% el valor que la empresa gasta anualmente por subirse a sistemas de información nuevos, con la flexibilidad y robustez necesarias. Y las áreas de IT no dan el paso por temor, por falta de credibilidad frente a las nuevas plataformas, cuando hay cientos y miles de documentos que ejemplifican que se trata de sistemas de información absolutamente robustos.

 

En el caso nuestro y, específicamente en lo que se refiere a Cloud Computing, que es donde muchas empresas podrían innovar en entregar servicios de información, lo ven “sexy”, todo el mundo lo quiere hacer, pero no siempre están dispuestos a dar el paso o ponerle el pecho a un proyecto de tal naturaleza; y, cuidar el feudo a veces es más importante. Eso es un asunto complicado y golpea la innovación de las compañías.

 

Francisco Rueda F. Director Revista Sistemas ¿Y la innovación debe provenir del área de Sistemas? ¿Es un defecto de los ingenieros de sistemas no generar innovación?

 

Es decir, ¿quienes innovan son los del área funcional y los de sistemas hacen lo que estos les indiquen? En tal sentido, ¿cuál es la percepción? ¿Cómo debería ser el asunto?

Juan David Garzón En mi opinión, se trata de una mezcla de ambas cosas, porque quienes tienen acceso a esas nuevas tecnologías son los ingenieros de sistemas. Son los que están en contacto con ese tipo de temas y tienen la capacidad de poder exponerlas dentro de la compañía para promoverlas. Aquí las plataformas como servicio o infraestructura y servicio son opciones, para que sean utilizadas en la empresa con el propósito de suplir las necesidades del negocio. Esto no siempre lo hace el ingeniero de sistemas dentro de la organización.

 

Cuando hablamos por ejemplo de un área de negocio como recursos humanos o gestión humana, es una de las áreas que se ve más relegada cuando hay renovación tecnológica, toda vez que sus sistemas de información son generalmente los de nómina. Pues esta área tiene la necesidad de medir desempeño, hacer medición directamente sobre los objetivos del empleado, para ello hay sistemas de información que lo hacen, pero que ellos no conocen. Entonces, el área de tecnología debería ponerlos al tanto de su existencia para su gestión, esa es su responsabilidad. De otro lado, cuando el área de negocio encuentra una necesidad y un potencial sistema de información que le puede servir y maneja su proceso actual a punta de Hojas de Cálculo –sin que sea bueno o malo-, en algunos casos inclusive manejan procesos centrales y críticos de negocio en una hoja de cálculo y el área de tecnología no tiene ningún problema en soportar tales procesos.

 

Ahí existe una contradicción: cómo es posible manejar un aspecto clave del negocio en una hoja de cálculo, cuando existen sistemas más completos y robustos. Nos hemos encontrado con gerentes de tecnología a quienes hemos tenido que ayudar a hacer sus cálculos de TCO y retorno de inversión, porque no saben cómo hacerlo y en ocasiones ni siquiera conocen el concepto. Ese tipo de elementos nos indican que hace falta la participación más directa del ingeniero de sistemas con un rol más definido, de cara al negocio. No se trata de que conecten y desconecten cables, sino de observar el exterior para adaptar lo que está funcionando en el mercado y suplir sus necesidades.

 

Basta decir que muchas empresas grandes no tienen área de innovación, son muy pocas las que cuentan con la posibilidad de explorar lo que les sucederá en cinco años. Es decir, entender el negocio y mirar su alcance para ver, qué de lo que existe afuera puede servir en esa dirección.

 

Francisco Rueda F. En el caso de Cloud Computing ¿quiénes creen ustedes que deben ser los innovadores? ¿Cuáles y qué tipo de empresas se ocuparán de realizar cosas nuevas en ese contexto? No me refiero a empresas grandes sino a las pequeñas. ¿De quién esperarían ustedes que surgiera tal iniciativa?

Juan David Garzón La innovación en este tipo de tecnologías parte del ingeniero de sistemas que construye una aplicación interesante, sin tener idea sobre el futuro de la misma o llegar a determinar en qué se va a convertir. Basta citar Twitter, Facebook, Heroku u otras iniciativas similares, las cuales no arrancaron con un claro modelo de negocio.

 

Uno específico en ese sentido es Linkedin, que de una manera más clara se sabe para qué sirve. Entonces creo que la gran mayoría de iniciativas tipo Cloud van a surgir de alguien que construye una aplicación que después se convierte en un modelo de negocio. Y algunas porciones más pequeñas son las que utilizan esas plataformas de desarrollo que hay en la nube: Force.com, Amazon Web Services para responder a una necesidad de negocio. Por ejemplo, se requiere un sistema de información para hacer triage -los diferentes estadios de evaluación de los pacientes que llegan por urgencias- en las clínicas, que permita manejarlo en cualquier dispositivo móvil como Android, tablets, móviles y que funcione, incluso en campo, en caso de una emergencia. Ese es el tipo de aplicación perfecta que se puede construir con la nube y que le pega a un tema específico de negocio y sale muy de esta área. Aplicaciones que son más de nicho, diferentes a Facebook y similares.

 

Twitter, por ejemplo, hoy puede ser un medio de pago, pues existe una aplicación de Pay Pal que facilita tal acción y se debe a que alguien después de construida la infraestructura pensó en dicha posibilidad.

 

José Tiberio Hernández Profesor Asociado Universidad de Los Andes La gran mayoría de nuestras empresas grandes y pequeñas no han logrado, salvo algunas excepciones, mirar el mercado global, observar más lejos la ubicación de sus negocios en el contexto internacional. No me parece que exista entre ellas un claro comportamiento para ser más proactivas en términos de innovación y nuevos espacios de mercado. Los ejemplos existentes contribuyen a que el desempleo no aumente tanto; pero no son suficientes. Lo que sí empieza a notarse es la tendencia a cambiar tal comportamiento, pero nos cuesta mucho trabajo. Algunas grandes firmas han iniciado grupos de innovación, otras no saben cómo hacerlo y una gran proporción de la dinámica y las iniciativas parten de las compañías pequeñas, no de muchas pero sí de algunas, o de nuevos emprendimientos, aunque el terreno para su desarrollo es todavía muy árido.

 

Creo que los proveedores de tecnología sí están preocupados y activos en promover ese comportamiento de innovación que es a su vez un espacio de crecimiento para todos. Esto se ve, por ejemplo, en iniciativas como las de Hewlett-Packard o de las compañías de telefonía celular. Las empresas grandes con dificultad reconocen la importancia de cambiar su comportamiento, pero la velocidad a la que lo están logrando es muy baja, y el mundo está cambiando muy rápido, lo cual es muy peligroso para el sistema empresarial colombiano. ¿De dónde deberían provenir las iniciativas? Me parece que las organizaciones y las personas, mientras tengamos la humildad de observar qué pasa y de buscar oportunidades basadas en el conocimiento, podemos contribuir a un camino exitoso. No importa si la iniciativa surge del área de negocio o de tecnología, aunque lo ideal es que parta de las dos y que lo hagan juntas. Generar tales espacios en las organizaciones grandes es una obligación del CEO de la empresa.

 

Y en cuanto a las personas y a los profesionales, no de los ingenieros de sistemas, la mayor dificultad que se detecta es que no sabemos observar para situarnos en una posición propositiva del futuro cercano, en ese link en donde está la innovación. Si nos ponemos en posición de defender el feudo, nunca vamos a proponer nada para estar a tiempo en el mercado cambiante. Y, desde ese punto de vista, los ingenieros de sistemas y computación tenemos una posición privilegiada para marcar la diferencia y generar valor. Debemos cada vez observar y comunicarnos mejor con el entorno para descubrir esas oportunidades, que ahí están. Eso es algo que se debe buscar en los diferentes niveles de formación, en unión con los empresarios, porque la universidad no lo puede hacer sola. Es decir, con la participación de todos los miembros del ecosistema en forma mancomunada: Empresas y empresarios, estudiantes y profesionales, profesores y centros de investigación, inversionistas y gobierno.

 

Víctor Manuel Toro El concepto de innovación apunta entonces a la competitividad, a la proyección a mercados internacionales, a concebir los negocios de nuestras empresas en una escala amplia, y no en el contexto de nuestro barrio o nuestra ciudad. Mejor dicho, asumir el reto de posicionarnos en el mercado global. Pero eso implica decisiones rápidas y riesgosas.

 

Aquí en Colombia tenemos una tradición de primero evaluar, analizar, hacer estudios de factibilidad, mirar la competencia, hacer un prototipo, etc. Pero un innovador tiene que ser de los primeros en salir al mercado. ¿Cómo ven ustedes la rapidez y los riesgos inherentes a la innovación, frente a nuestra tendencia a analizar y evaluar detalladamente para no correr riesgos? ¿Cómo compaginar esos dos aspectos?

 

Alan Colmenares En mi caso me refiero con frecuencia a tales asuntos en mis charlas porque lo he observado mucho. Me gusta el concepto de globalidad y me siento más cómodo cuando nos referimos a competitividad, en la medida en que siento que innovar es un medio para lograr algo, en este caso precisamente competitividad. Siento que en la primera respuesta hubiéramos podido señalar que en Colombia existe mucha innovación.

 

La verdad sí la hay, pero dicha pregunta debe ser respondida en el contexto global por todo lo que está sucediendo. Aquí las Juntas Directivas se ocupan de primero analizar y son muy buenas para medir el riesgo de un proyecto. Mi impresión es que hay suficientes personas en estas reuniones midiendo el riesgo de que algún proyecto innovador falle, pero no siento que en esas discusiones, se balancea tal discusión con una medición del riesgo para la empresa de seguir por la misma línea (márgenes bajo presión, competidores innovadores, etc.). Tuve la oportunidad de dictar una charla recientemente en el Congreso Latinoamericano de Banqueros y me imaginaba que ellos en estos asuntos deben estar muy relajados, porque las rentabilidades son tan buenas. Me asombré porque hablé con varios asistentes y están bastante interesados en ser más competitivos, y ese nivel de interés no me lo esperaba. A medida que competidores como Davivienda lancen nuevas iniciativas, me imagino que el éxito de algunas de tales iniciativas incomoda a los otros jugadores.

 

Y, más allá sobre el contexto al que me refería, mirando globalmente a Colombia le haríamos un gran favor no diciéndole: emule a otros países como Estados Unidos, país que está pasando por una situación bien difícil. Allá se realizó un estudio sobre las empresas que cotizan en bolsa y John Hagel, consultor y autor muy bueno señaló que el retorno sobre activos en los últimos 45 años ha bajado en un 75%. Un financiero criticaría mi interpretación, pero casi diría que uno podría decir que es 75% menos rentable tener un negocio en los Estados Unidos, comparado con 45 años atrás. El señor. Hagel entrevistó a varios CEOs y estos dijeron que tienen que correr más rápido para simplemente mantenerse en el mismo lugar (márgenes iguales, etc.). Por tal razón, se nota el interés en innovación en todo el mundo.

 

Es más competitivo plantear la diferencia con relación al otro. Los que sí aprovecharon todas las herramientas de infraestructura digital lograron algo increíble: se mantuvieron igual. Entonces no bajó su rentabilidad, pero tampoco subió. A mí me gusta que estemos respondiendo dentro del contexto global y no en el local. Uno podría enfocarse en ese sentido porque hay negocios importantes. En Colombia, uno encuentra empresas que han podido innovar y diferenciarse como el caso de Hamburguesas El Corral que le causó problemas a McDonald para entrar y eso es muy respetable. Pero sí es evidente la necesidad de mirar un contexto más general y la oportunidad que existe para aprovechar herramientas digitales, para desarrollar nuevas ofertas y nuevos modelos de negocio. Yo llamo esto la “Innovación Digital.”. Cuando hablo con gerentes de proveedores de tecnología, les hablo sobre temas específicos como el auge de los dispositivos móviles y de cómo desarrollar ofertas en la nube (Cloud Computing).

 

Sin embargo, mi discurso con personas de negocios, especialmente dentro de mis talleres de innovación digital, es diferente. A ellos les menciono que, según una encuesta de la revista The Economist, más de la mitad de Presidentes de empresas piensan que la oportunidad para innovar en el modelo de negocio es más critico que el de innovar en términos de un producto o un servicio (lo cual sigue siendo importante). Ninguna tecnología es un remedio milagroso. En mi opinión, tiene más que ver con crear una nueva visión de su negocio y, ahí sí ver, cuáles herramientas digitales son apropiadas para materializarla. El país para ser competitivo tiene que hacer mucho más. John Hagel, autor de “The only sustainable edge”, afirma que la innovación del futuro va a venir de los países emergentes como Asia y América Latina. De ahí que no se trate de emular, sino de mirar cómo se hace mejor teniendo en cuenta el gran potencial que existe para lograrlo.

 

En noviembre tuve unas reuniones con multinacionales grandísimas de medios de comunicación, que están buscando en Colombia empresas nuevas (Startups) innovadoras, pero no encuentran tantas como los hay en Brasil y otros países. Precisamente, uno de mis objetivos con traer al Founder Institute a Colombia es guiar estas nuevas empresas para que puedan crecer e innovar.

 

Víctor Manuel Toro ¿Cómo debe ser el balance entre los riesgos y la innovación?

 

Juan David Garzón Reforzando mi planteamiento anterior, nosotros sí encontramos que las empresas consideran alto el riesgo de dar el paso y cambiar el modelo de tecnología. Y esto es, porque de un lado está el empresario y por el otro el área de tecnología, que siente que no puede dejar de lado todo lo que ha hecho anteriormente, en temas de sistemas de información y el cambio les produce temor.

 

Tal actitud es entendible en el caso de empresas que seis meses atrás montaron una plataforma nueva, pero otras que tienen 10 años con bases de datos tipo AS400 o similares y migrar a otro sistema, les parece impensable, porque es demasiado riesgoso, y en verdad no lo es. La tendencia más notoria es a no querer arriesgar, a sentirse incapaces, a esperar que otros den el primer paso, a ver otras empresas iguales o similares que hayan implementado lo nuevo. Con esta inacción son estas empresas las que pierden competitividad, porque el primero que lo hace, si lo hace bien, pues va a ganar una ventaja que le permitirá por lo menos sostenerse bien en el mercado. La pregunta que les hacemos es ¿cuál es el costo por fracasar, si sigue utilizando los mismos sistemas de información y lo único que hace es un upgrade, en lugar de optar por algo que realmente cambie la forma como trabaja la empresa?, ¿cuál es ese costo?

 

Y no es un costo sencillo de entender y es un interrogante que no siempre se formula. Adicionalmente, nosotros encontramos un elemento importante relacionado con el modelo de software tradicional y la forma como las empresas que lo desarrollan manejan su negocio. Estas empresas, buscan garantizar el funcionamiento y la recompra de todas sus aplicaciones y en el momento en que hay una nueva tecnología que no está dentro de ese medio ambiente creado por esa casa de software, entonces las áreas de IT se encuentran en la situación de que no lo pueden implantar, porque supuestamente no es compatible, aunque los modelos nuevos de tecnología como Cloud Computing lo son con cualquier sistema de información y pueden integrarse.

 

Pero, los responsables en las empresas manifiestan no poder hacerlo porque los modelos de costos y licenciamiento sobre los sistemas tradicionales terminan amarrando a la empresa a un modelo de tecnología que está diseñado hace 20 años o más. En otras palabras, se fundamentan en la venta de muchas cajas de software a muy buen precio y un cobro constante de soporte, el cual es el que les genera la mayor cantidad de ingresos.

 

Eso hace que el negocio esté sobre el soporte, no sobre las cajas y claramente restringen a que el cliente no se mueva de ese modelo tradicional y por lo tanto para la compañía no es fácil trasladarse a otra infraestructura ligera y rápida, como el modelo de Cloud. Así que tales decisiones tomadas hace años marcan también el qué tanto ancho de banda tiene el gerente de tecnología para poder cambiar y eso es un problema. Bajo tales condiciones revisan el tema, echan números y no les da la ecuación. Ahí es donde empezamos a evangelizar para demostrar que los números si les pueden dar, realizando las cosas de una forma seria y segura.

 

Por otra parte, el hecho de que las empresas tengan un socio tecnológico, no significa que tengan que estar amarrados a dicho compañero; pueden tomar decisiones para contemplar otras alternativas y realizar el ejercicio de pruebas sobre nuevas tecnologías y el riesgo ahí es mucho menor, que perpetuar modelos de negocios en los que los sistemas de información lo único que hacen es “mal-soportar” el proceso.

 

Francisco Rueda F. Quiere decir que para una empresa grande es más difícil innovar, si les cuesta trabajo modificar la tecnología, cambiar el modelo de negocio es imposible. Si no se atreven a migrar a Cloud por costos, asumir el cambio en el modelo de negocio no es viable. En tal sentido, entonces, la innovación provendrá de nuevas empresas y no de las ya existentes. Vendrá de las que no tienen nada que arriesgar y están dispuestas a adoptar los modelos nuevos que el mercado les ofrece.

 

La empresa tradicional no lo va a hacer.

 

José Tiberio Hernández Existe bastante documentación sobre el comportamiento de las empresas en el ciclo clásico en el que después de que las compañías logran tener un nicho de mercado, inercialmente se dedican a defenderlo, a conservarlo y si no tienen una actitud endógena que luche contra eso, pues se convierten en firmas conservadoras, víctimas de innovaciones disruptivas. A Apple la admiran porque a pesar de tener un nicho de mercado se dirigió a otros. Hay casos documentados sobre cómo una empresa grande en algunas oportunidades se defiende o se posiciona frente a una disrupción, como lo hizo IBM con los PC’s sin hacerlo desde adentro de la organización constituida, porque la inercia no se lo permitía y generó prácticamente una nueva empresa para hacerlo, y eso le permitió vivir durante 20 o 30 años, mientras cambiaba el modelo de negocio del resto.

 

Pero esa es más la excepción que la regla, regida por defender el nicho de mercado hasta que venga una disrupción externa que la amenace, la extinga o la compre. De ahí que en países como los nuestros tengamos una gran oportunidad para empezar a pensar en no ir a la feria de Chicago a ver qué se trae –como lo hacían nuestros empresarios de los años 70 y 80, para no meterme con los actuales-. Su lógica de la innovación era ir a Chicago, Frankfurt o París para ver qué había y traerlo, cosa que funcionó…. Lo que sucede es que ese modelo ya no opera. Lo que hay que hacer es pensar qué se puede producir para llevar a tales ferias. Es distinto ese planteamiento y el potencial de crecimiento de los países emergentes es una gran oportunidad para los similares al nuestro, porque las soluciones que se encuentren aquí tienen un mercado enorme, que no será necesariamente el sueco, pero tal vez sí el de Suráfrica, norte de África, Sur de Asia, el siempre soñado mercado chino y latinoamericano que va a crecer en poder adquisitivo y está por conquistar.

 

Entonces nuestras empresas y nuestro potencial de nuevos emprendimientos ahí están y debemos mirar ese horizonte con entusiasmo, en la medida en que hay más ciudades parecidas a Bogotá, que ciudades parecidas a Estocolmo, así que el mercado es nuestro.

 

Juan David Garzón Colombia es un mercado que tiene una particularidad: una empresa pequeña se arriesga infinitamente al cambiar un modelo de negocio o al implementar tecnologías que puedan tener un impacto muy grande, por ejemplo, en su flujo de caja que puede llevarles a tener problemas. En el país una PYME de cualquier tipo con un sistema de información que no quede bien aplicado puede tener problemas grandes en términos de su P y G. Pero claramente una PYME en Colombia tiene mayor posibilidad de tener un impacto positivo, si implementa una tecnología de información nueva, tipo Cloud, por ejemplo, de manera que lo implementa de una forma adecuada en su modelo de negocio y busca que los indicadores tengan resultados medibles, ya sea en ventas, en generación de demanda, etc., y ahí tienen un impacto muy alto, por tratarse de una pequeña empresa. Las grandes tienen mayor capacidad de poder gastar dinero en innovar, y se encuentran compañías como Bancolombia o Davivienda, que pueden hacer investigación y desarrollo en tecnologías de información y si quieren invertir 5 millones de dólares están en la capacidad de hacerlo.

 

Pero, una vez que implementan tecnología nueva, se encuentran con que la cultura es tan fuerte que incluso la adopción de esos nuevos sistemas de información que les cambia la forma de trabajar, les proporciona movilidad, los hacen ubicuos, les permiten conectarse con el cliente de cualquier forma, etc., pueden llegar a tener problemas por ese motivo. Hemos encontrado casos en los que los sistemas de información no tienen la adopción esperada porque la cultura no lo permite. Y el área de tecnología se ve impotente para lograrlo; la fuerza de ventas, por citar un ejemplo se pronuncia en contra y eso lo impide.

 

Hay elementos que se deben tener en cuenta, tales como implementar planes de comunicación interna, porque la innovación en una empresa muy grande no es necesariamente la innovación de todo el grupo, de toda la cultura. unes posible lograr cambios significativos por medio de un grupo pequeño que entiende que así deben ser los cambios y, por lo tanto, va a tratar de permear tal concepto a las otras áreas y para lograrlo debe existir una muy buena comunicación interna.

 

Esto exige una labor fuerte para que una empresa grande pueda cambiar un modelo de negocio de manejar información o de comunicarse con sus clientes a través de métodos no tradicionales; es decir, que en lugar de tener un contact center donde reciban llamadas telefónicas, hacen llamadas, puedan moverse a un contact center que tenga vínculos con redes sociales, en los que pueden monitorear las conversaciones de tales espacios, que cuentan con scripts específicos para atender solicitudes de sus clientes; eso implica más cosas que tecnología.

 

Implica contratación de personal, entrenamiento, capacitación, cambiar la forma de comunicación, capacitar adecuadamente respecto al lenguaje, tono, oportunidad de la respuesta, qué se va a monitorear, qué es políticamente correcto dentro de la compañía y qué no lo es, entre otros aspectos. Hacer servicio al cliente y mercadeo a través de redes sociales significa un proceso interno grande. Si los procedimientos internos y la cultura en tal sentido no están listos, pues el sistema de información puede ser fantástico, pero no funciona.

 

La cultura es importante y se debe tener en cuenta; es necesario actuar en gestión de cambio alrededor de tales asuntos, el sistema de información no lo va a lograr.

 

Alan Colmenares La gran pregunta es precisamente si las grandes empresas lo pueden hacer y en dónde radica la clave. Si se trata de un asunto tecnológico o de la persona de negocios. Como ingeniero electrónico también me gano la vida trabajando con empresas como Microsoft, enseñando a sus socios de negocios a crear ofertas (desde una perspectiva de negocios) de Cloud Computing y Software as a Service (SaaS). Pero, para mí el meollo no está en hablarles a las personas de negocios de las características técnicas de estas herramientas, sino sobre sus beneficios (por ejemplo, mayor agilidad, etc.). Me parece que la gran oportunidad de hoy en día está en mirar los nuevos modelos de negocios, sin descartar el resto. Casi todas las empresas tienen la posibilidad de hacerlo.

 

Voy a dar un ejemplo: Nordstrom, almacén de departamentos de ventas al detal donde se hace shopping en Estados, acaba de comprar una compañía que se llama Hautelook que vende prendas de vestir por Internet, empresa que fue adquirida por 273 millones de dólares. Si ellos hubieran definido su negocio como empresa de tiendas grandes que le brindan un superservicio a los clientes y en esas tiendas les vendieran la ropa, nunca hubieran comprado esa empresa, pero ellos tienen claro que lo que hacen es solucionar un problema; es decir, juntar las marcas correctas con los clientes correctos, las grandes marcas con los consumidores que las quieren comprar y hubieran definido así el negocio; la compra de esas compañías obedece a que forma parte de lo que hacen. Las empresas grandes están adquiriendo pequeñas compañías; Visa lo está haciendo por ejemplo con su reciente inversión en Square, empresa creada por uno de los fundadores de Twitter. Uno podría tener un datáfono sin diligenciar los formularios con Visa, se salta ese proceso.

 

Entonces lo prioritario por definir es la necesidad que se tiene. Mirar el modelo de negocio actual y observar lo que se pueda hacer como factor diferenciador. Ya cuando se decide esto entonces es cuando se opta por Cloud Computing o lo que sea para ponerlo en marcha. Pero, primero, en mi opinión debería haber un ejercicio sobre cómo la empresa se va a diferenciar como negocio. Y McKinsey & Company, firma consultora reconocida, está de acuerdo en un reporte que hicieron sobre Internet. El primer aspecto que determinaron fue que el 75% del valor de las tecnologías de Internet lo están captando empresas tradicionales, y el 25% empresas de Internet, porcentajes que con el tiempo cambiarán. Adicionalmente, es que todo CEO debería entender el poder de las nuevas tecnologías para mejorar su negocio, sin delegar tal función en otros; ellos deberían entender el potencial en ese contexto.

 

Juan David Garzón Nosotros hemos encontrado que los sistemas de información actuales de las áreas de negocio les permiten estar en una zona de confort. En otras palabras, un medio para sentirse bien, lo que les hace pensar: si estamos bien, ¿para qué arriesgarnos? Pero hace falta ver un poquito más hacia allá. Nos hemos encontrado empresas con sistemas de información desarrollados in-house que como consecuencia hacen que un área de negocio tenga un recurso exclusivamente dedicado a generar reportes, informes, indicadores para poder hacer seguimiento del negocio hacia atrás, ni siquiera un forecast, durante todo el día, sacando hojas de cálculo, cruzando información. Cuando en el mercado existen soluciones de Business Intelligence por montones, muy fáciles de implementar que le permitirían a dicho recurso generar análisis aportar valor. No llenarse de datos y ya. Es esa zona de confort que les hace cuestionarse sobre el hecho de invertir recursos que podrían destinar para otras estrategias. Estamos en un momento en el cual todavía hay empresas que dudan si les deben suministrar plan de datos a sus fuerzas de ventas.

 

Si el vendedor debe tener un blackberry o un iPhone para estar en la calle y registrar por correo electrónico sus operaciones. Cuando uno se encuentra con organizaciones que están usando sistemas de ERP que no les permiten migrar de navegador Internet Explorer 6 a otros, porque corre en ese específico navegador (sin importar condiciones de seguridad y desempeño), claramente las barreras de entrada hacia los nuevos sistemas de información parecen ser infranqueables. Este momento es clave para Colombia, porque todas esas tecnologías nuevas y apasionantes están empezando a llegar, ya existen proveedores con suficiente madurez, hay empresas que los han implementado, experiencia que les permitiría ver el futuro a cinco años, en términos del modelo tecnológico a poner en marcha, pero que aún así lo dudan. Estas nuevas tecnologías cambian la forma de trabajar. En mi caso personal, no volví a sacar el portátil de la oficina, utilizo el iPad para trabajar, no es solo un juguete, sino una excelente herramienta de trabajo. Una fuerza de ventas que utilice una herramientas como esta, pues tiene la posibilidad de manejar información en cualquier geografía para prestarle un mejor servicio al cliente, hasta para hacer presentaciones de producto, entre otras cosas.

 

Pero quedarse en que “no estamos listos” porque estoy en mi zona de confort, no es lo más aconsejable.

 

José Tiberio Hernández Lo último planteado nos lleva a un mensaje para nuestros lectores de la revista, en el sentido de la responsabilidad de los profesionales de sistemas y computación en las organizaciones, pues deben ser evangelizadores de las oportunidades de cambio; protagonistas en ese proceso de cambio, apoyar a sus CEO en ponerse en esa posición. Si están en su zona de confort deben evidenciarlo, para abrir la ventana y observar el exterior, porque de lo contrario, esa ventana se la abrirán desde ese exterior, de todas maneras. Por un lado, se trata de una gran responsabilidad, pero también una gran oportunidad.

 

Así que esa ventana de oportunidad es relativamente corta; serán cinco años para cambiar la manera de nuestras empresas para aproximarse al mercado que va a cambiar radicalmente. Y los profesionales junior, deben visualizar que para ellos es una oportunidad única.

 

Hay mucho por hacer, no solo con las empresas locales, sino con la cantidad que existe en los distintos lugares del mundo. Tener el conocimiento de ingeniería que se requiere para proponer los cambios y la actitud de observar y ponerse en un estado de cómo va a ser y qué partido se jugará dentro de cinco años, es una gran oportunidad para los junior. Y los senior tienen una gran responsabilidad con la competitividad no solo de su empresa, sino del país.

 

El país se puede quebrar; al mismo tiempo tiene una gran oportunidad de crecimiento con tecnologías de información basados en conocimiento, basados en una actitud que nos corresponde asumir. Ahí está nuestra responsabilidad. Víctor Manuel Toro Tomando otra vertiente del tema, hablemos del papel del Estado. ¿Qué papel juega o tendría que jugar el Estado colombiano? Las posiciones podrían ir desde: “entre menos Estado mejor pues si el Estado se mete enreda las cosas”, hasta, “el Estado debe ejercer un papel de estímulo, de apoyo y de soporte directo a esas iniciativas de innovación”.

 

En efecto, como ustedes bien lo dijeron, buena parte de las iniciativas de innovación surgen en las pequeñas empresas, cuya capacidad financiera y de riesgo es limitada. En una visita que hicimos hace poco a Silicon Valley encontramos que México tiene, desde hace varios años, centros y programas de apoyo directo a empresarios mexicanos para que se instalen y afiancen en Silicon Valley; y también lo tiene Brasil y Chile. Y también Suecia y Japón. ¿Qué papel debe jugar el Estado colombiano frente a la innovación y a la competitividad?

 

Alan Colmenares El Estado debería reducir el monto decretado con relación a las ganancias ocasionales. Agilizar las inversiones por parte de fondos de capital de riesgo (hasta proveyendo inversión adicional) Y, también, sería ideal si incentivara la investigación en matemáticas, electrónica o tecnología, veo mucho potencial en esas disciplinas.

 

Juan David Garzón Esta no es una observación sobre el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos, ni mucho menos, sino más bien una observación sobre un asunto estructural.

 

Tuvimos varios meses paradas las universidades públicas y no pasó nada. Si paran los buses se revienta el país, si paran los taxis dos días, explota Bogotá, pero los estudiantes no estaban yendo a las universidades por las consideraciones que sean; no estoy diciendo que sea bueno o malo. Pero, cuando la educación de un país se ve detenida durante tanto tiempo y todo sigue como si nada, no pasa nada grave, esto es un tema estructural clarísimo. Me parece que no tiene sentido que para el Estado la educación no tenga el mismo grado de importancia que otros aspectos. Entendemos que hay temas muy urgentes, invierno, defensa… y quiero aclarar que no es una posición de Avanxo, es absolutamente personal, pero considero que un hecho como este no puede ser meramente anecdótico. Y con relación a la investigación y desarrollo es difícil encontrar aporte y soporte para adelantarlos.

 

Así como existen impuestos para el deporte y ese tipo de cosas, debería existir algo parecido para los proyectos de ese estilo. Por otro lado, sí encontramos -y esto es ya más opinión corporativa-: el Estado sí está adelantando iniciativas sobre cómo abaratar costos y cómo hacer más eficientes las áreas de tecnología de las entidades estatales a través de sistemas Cloud. Esto se observa principalmente en lo relacionado con el correo electrónico, el cual es un sistema de información que no puede dejar de existir en una empresa moderna. En esa dirección vemos que cada vez las entidades estatales buscan soluciones basadas en Cloud que les quiten la carga de infraestructura de estas entidades, que no se dedican a ese objetivo. Es como el caso de Alemania hace muchos años cuando decidieron que todo se movería sobre software libre en las entidades estatales, por costos, por innovación, por rapidez, etc.

 

No creo que sea una iniciativa generalizada sobre todas las empresas del estado, sino un inicio y una especie de coincidencia. Los contratos de los sistemas actuales se están venciendo y desean encontrar algo más fácil, más sencillo de administrar, que no implique en los libros de contabilidad una carga y que, además correspondan a nuevas tecnologías. Un ejemplo concreto es Proexport que fomentó a través de Fomepyme, sistemas de información en Cloud, y que tiene en este momento dos muy completos, en los cuales gobiernan prácticamente toda la operación y son el Core de procesos de la entidad. Se trata de un ente (Proexport) que debe reinventarse con frecuencia para mostrarle nuevas formas al país, a los inversionistas y demás y usa estas nuevas tecnologías de una manera innovadora.

 

José Tiberio Hernández Este último Gobierno ha formulado su preocupación en que la innovación es uno de los trenes de impulso al crecimiento de la economía nacional y creo que hay que ver cómo se le ayuda, para que se convierta en política de Estado, además de que sea más efectiva que el entusiasmo de hacerlo. Y eso se ve reflejado en iniciativas como las de Mintics que está también como uno de los ejes de la política del Plan Vive Digital.

 

Proexport está desde hace unos cuatro o cinco años buscando la manera de apoyar la formación de clusters con características de innovación y potencial de exportación. Uno puede criticar la forma relativamente improvisada como se hacen, pero al mismo tiempo deberíamos saludar que sucede. En estos días habrá un grupo de empresas que cofinanciadas por Proexport van a Silicon Valley a mostrar algunos proyectos de potencial exportador. Aunque uno dice que se debería hacer mejor, es muy importante reconocer y celebrar lo que se está haciendo, porque es la forma para mejorar. El Estado debería abordar el ecosistema para definirlo entre todos, de manera de buscar en dónde el sector privado no tiene el músculo o el interés, que es coyuntural.

 

Por ejemplo, entrar en la parte de capital de riesgo, con iniciativas como las adelantadas a través de Fogafin para disminuir riesgo y costo financieros, encontrar modelos de tales características para el naciente y muy incipiente mercado de capital de riesgo que empieza a tener intención de existir, para decirlo de una manera optimista. Por supuesto, la innovación que genera valor está basada en conocimiento y no es oportunista. En los medios se recibe un poco el mensaje de que hay que estar “pilas” porque uno se puede encontrar la lotería y se le ocurre la idea y se vuelve millonario. Y no de que la inspiración sí existe, pero que es mejor que lo sorprenda a uno trabajando. La innovación basada en conocimiento y trabajo diario. Eso es muy importante y de ahí la necesaria relación con el trabajo de las universidades en desarrollar investigación e innovación y la formación no de emprendedores “only”, sino innovadores con capacidad de emprendimiento. No de buscadores de oportunidades de negocios, sino de generadores de innovación con potencial de negocios, que genera más valor.

 

Es pasar del culebrero de San Victorino, que aprovecha cualquier oportunidad, al innovador con una propuesta concreta, que la puede aprovechar porque tiene con qué. En nuestro sistema de educación hay mucho por hacer, es clave que nuestra educación básica no genere un problema de actitud de la sociedad frente a la ciencia y la tecnología. Y eso se hace en la escuela, antes de los doce años de manera que la cultura de la gente sea la de entender por qué suceden las cosas y no aceptar los hechos por acto de fe; “yo creo porque lo dijo fulano y entonces es cierto”, es la indagación en busca de la explicación que conduce a una futura actitud y a una futura generación de innovación. El pobre Estado que somos todos nosotros tiene muchas responsabilidades frente a la educación básica. Un proceso de innovación sostenible en el tiempo, a la escala de un país o de una región implica una intensa relación de la capacidad de investigación y formación, con el sector empresarial. La reflexión acerca de las oportunidades en el mercado para los resultados de proceso de investigación, ejercicios de generación de propuestas innovadoras basadas en conocimiento y la observación de nuestro entorno, mecanismos de financiación para favorecer estos procesos, son parte de los frentes de acción que necesitamos reforzar.

 

No se trata de restringir la investigación a lo que va a salir al mercado en los próximos dos años, porque así no debe ser, porque los modelos internacionales enseñan que así no es; tampoco caer en el extremo de que la innovación se genera únicamente en las empresas. Creo que es algo que si no lo hacemos conjuntamente no nos queda bien hecha la tarea. Hoy se puede tener un proyecto, pero, ¿de dónde saldrán los de mañana? A eso me refiero con mi ya reiterativa mención del ecosistema y cómo montar las diferentes fichas de ese complejo rompecabezas.

 

Francisco Rueda F. Pero la locomotora de la innovación no ha arrancado. ¿Por qué? ¿Cuál es el diagnóstico de ustedes? ¿Será que no es viable? Se puede pensar en acciones relacionadas, por ejemplo, con impuestos, pero para el Estado es difícil hacer grandes planes. A lo mejor lo que sucede es que el Estado no tiene capacidad de acción. El tema no viene de ahí, la innovación no proviene de lo que pueda hacer el Estado, salvo cosas relativamente sencillas como rebajar los impuestos, o contribuir con capital de riesgo, pero grandes planes de innovación a lo mejor no se puede.

 

Precisamente una de las cosas que nos llamó la atención en Silicon Valley es que las empresas no tienen planes a mediano y largo plazo, sino que la innovación la hacen todos los días. Empresas como Google y Twitter señalaban que todos los días estaban haciendo cosas, ensayando cosas. No hacen planes a 10 años. Si ese es el caso, el Estado ¿cómo puede hacerlo? El mundo se mueve tan rápidamente que es muy difícil hacer planes. Esas compañías contemplan sus planes, máximo a seis meses. ¿Es posible hacer un plan de innovación a diez años?

 

Alan Colmenares En las instituciones en las que yo estoy involucrado no contamos con que el Estado vaya a hacer cualquier cosa. Para nosotros eso es lo mejor, aunque si sale algo resultaría excelente. Citar a Silicon Valley es muy importante, porque tiene tantos componentes y hay tantos factores ahí, sobre cómo se armó y una de las cosas que ayudó fue el Departamento de Defensa con la investigación que hacía. Así fue como nació Internet, previendo la posibilidad de un ataque nuclear y decidieron montar un sistema de comunicación distribuido para evitar su caída.

 

Si surgía un ataque no todo se vería afectado. Eso sucedió con Internet y también con la industria de semiconductores, que ayudó. También en los años 50 el Gobierno tuvo, junto con la asociación para pequeños negocio o SBA por sus siglas en inglés, un plan para apoyar a los fondos de capital de riesgo. En mi opinión, el Estado ayudó para que naciera, pero ahora nadie está esperando que el Estado contribuya de la misma manera. Esa cultura de no dependencia está creada.

 

Juan David Garzón El Estado sí puede apoyar. Por ejemplo, el hecho de que Estados Unidos hubiera enviado un hombre a la luna significó el esfuerzo común, de un sinnúmero de recursos, organizaciones en conjunto sobre un objetivo final. Colombia podría manejar cosas bien interesantes en temas relacionados con biocombustibles o asuntos de biodiversidad, para citar casos concretos. Si durante los próximos 20 años el Estado desarrollara para las empresas que orienten sus objetivos en esa dirección, exenciones de impuestos y créditos blandos, entre otras alternativas, incentivaría la industria. No se trata de asuntos complejos.

 

Pero como todo en el país es coyuntural, no es posible. Esos elementos son los que el Estado puede aportar. Por ejemplo temas simples como medir un Startup con la misma óptica con la que se mira una empresa común y corriente. Un Startup es el que permite generar valor, conocimiento y si eso no se promueve en forma estructural con facilidades que promuevan su existencia, pues es muy difícil que prosperen. No es un esfuerzo suficiente por parte del estado, por ejemplo, determinar que toda empresa debe tener un practicante del Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena), de acuerdo con el número de empleados que tenga. Ese no es un esfuerzo suficiente, está bien pero debe existir otro tipo de cosas de mayor alcance. Sara Gallardo M. Editora Revista Sistemas Lo que quiere decir que al Estado le falta visión.

 

Juan David Garzón Claro. Si miramos una PYME se puede quebrar por la falta de recursos que tiene en caja. Cómo es posible que una empresa de tales características, generadora de valor en este país, sea tratada financieramente e impositivamente de la misma forma que otros tipos de empresas. No tiene sentido. Una PYME que quiere innovar y crecer debería ser apoyada por el Estado, con acciones que no tienen nada que ver con el salario mínimo o la renta presuntiva. Se trata de otros elementos para que esa empresa pueda manejar su proyección.

 

Víctor Manuel Toro Hubo una ley que ya terminó su vigencia en la que las empresas desarrolladoras de software tenían una exención de impuestos, siempre y cuando cumplieran una serie de requisitos muy complejos ante Colciencias. Yo personalmente le aposté a diligenciarlos y nunca pude llenarlos.

 

El hecho es que se cuenta con los dedos de una mano las empresas que pudieron lograr tal exención. ¡Detrás de esa política se escudaba el Estado para mostrar sus acciones de fomento!

 

José Tiberio Hernández ¡Por supuesto que se necesita un plan!, la estabilidad en la política de Estado se llama un plan. No es el Estado el que va a hacer la innovación, pero sí ayudar a crear el marco e inyectar recursos direccionados con foco y estabilidad. No es que cada año se aborde un tema diferente; en uno la energía, en otro la biodiversidad y entonces lo que se logró armar en un año, desaparece en el siguiente, porque no hay recursos. Se trata de generar un marco que propicie que los esfuerzos del sector privado y de las PYMES, etc., tengan más probabilidad de éxito, además de inyectar recursos e investigación e innovación con focos estables.

 

Es decir, mantener el rumbo durante 10 años. Aquí se hacen cosas geniales cada dos años, y no logramos cristalizar nada. En este momento hablamos de Cloud, móvil y visual como tres componentes de la computación que están revolucionando la forma de trabajar de las personas y de las empresas. Sí se necesita una mayor presencia del Estado. El ejemplo sobre Silicon Valley lo encontramos análogo en Brasil en Campinas en los años 60 y 70. En el sur de Francia sucedió lo mismo con Sophia-Antipolis y recientemente en Gardanne; eso no se hubiera hecho sin intervención del Estado. Eso no lo hace el sector privado porque no tiene el músculo ni la organización ni el interés en el corto plazo. Dicho de una forma dura, al departamento del Chocó no lo va a desarrollar el libre mercado (porque no le interesa).

 

Si yo genero un marco y tengo incentivos que generen una estabilidad para que el sector privado pueda hacer esfuerzos fructíferos, el sector privado llega, pero no toma el riesgo. No hay que sentarnos a esperar, cada uno desde su rol; en mi caso, en un área de investigación, innovación y desarrollo en una universidad, no puedo esperar a que el Estado haga algo o que me de un dinero; pues sí lo provee muy bueno, porque se aprovecha. Pero, sería mucho más fructífero si tuviéramos una cancha con menos piedras y provista de pasto. A este Gobierno hay que abonarle la intención y hay que ayudar a pensar qué debe hacer en las diferentes dimensiones. La vergüenza de ser de los países que menos invierten en conocimiento es grande, solo superamos a Haití. Al Estado le corresponde hacer mucho, tiene todo el espacio, pero no está siendo efectivo. Entonces la oportunidad de generar una política que cambie las reglas del juego y nos ponga en una locomotora para echarle el carbón, aceitarla y que todos empujemos.

 

Pero, sin estar los rieles ni nada pues nos cuesta más trabajo. La vamos a construir, pero nos demoramos más y vamos a llegar más tarde. Eso se llama plan, lo que no significa que lo ejecute el Gobierno, pero que sí tengan políticas estables y también los recursos. No solo de palabras vive el hombre, aparentemente hay dinero y debemos velar porque no se dilapide una vez más. Sara Gallardo M. De acuerdo con lo aquí expuesto, más allá de referirnos a innovación en y con tecnologías de información (TI), me atrevería a decir que se trata de innovación en visión, cultura, conocimiento y aleatoriamente de la tecnología. ¿Estoy equivocada?

 

Alan Colmenares Sí, es más eso. La tecnología es solo una herramienta para que una empresa esté detrás de esa visión.

 

José Tiberio Hernández Y a los profesionales de las tecnologías de información les corresponde ser mucho más agresivos y tener mucha mayor ambición en su observación y en su capacidad propositiva para hacer ver las oportunidades, que para el negocio de la empresa ofrecen las nuevas tecnologías.

 

Y para un emprendedor que está basado en conocimiento y tiene factores de diferenciación que no está haciendo lo mismo que hace todo el mundo, necesita que la empresa que va a ser potencialmente un cliente, tenga una actitud de observar ese tipo de propuestas y que los marcos regulatorios permitan que no se vaya a quebrar por caja en el primer año. Existe el discurso de que juguemos a ser innovadores, “tomémonos de la mano y pensemos que todos somos innovadores”, pero también es necesario saber lo que se requiere a tiempo, y dominar la tecnología. Se habla de innovation Management, pero si debajo no hay knowledge, se quedan manejando las mismas propuestas sin valor agregado. En otras palabras, tener los mismos planes de negocio para la misma mermelada de uchuva. Con ese producto se puede hacer dinero.

 

En Carulla se encuentran mermeladas traídas de Europa. Así que basados en el conocimiento sobre el ambiente nacional, las ciudades emergentes y otros aspectos como la energía, minería y no en el problema del barrio Las Aguas, pensando en la universidad de Los Andes, sino tal vez inspirados en problemáticas locales, vayamos a proponer soluciones para el mundo, ese mercado es nuestro. Pero eso no se resuelve pensando solamente que somos innovadores, sino con conocimiento y trabajando todos los días, proponiendo proyectos y cosas (y muchas de ellas van a fracasar). La cultura de construir sobre los fracasos es la cultura del innovador y del emprendedor. Si se fracasa y se ve obligado a buscar un empleo, pues se trata de llegar a esa compañía a proponer qué es lo que hay que hacer allá. Y si se fracasó y se tiene de nuevo la oportunidad de proponer otra cosa, hay que hacerlo. El sistema financiero y el ecosistema deberían reconocer tales fracasos como un valor de ese emprendedor que ya sabe cómo hacer las cosas y cómo no caer, porque ya lo experimentó. Pero aquí a quien fracasa lo “clavan”, lo ponen en la lista negra y no le vuelven a hablar. Y tal vez sea quien pueda enfrentarse a una segunda oportunidad con éxito.

 

Alan Colmenares Para balancear el tema de Cloud Computing quiero referirme a Microsoft, además de dar una luz al final del túnel, porque es una historia de alguien aquí que sí se esforzó por ser innovador. Yo dicto talleres para los proveedores de Microsoft de Cloud Computing y hay un proveedor que tenía un software llamado Hospitali y decidió desistir de venderlo. Después de ese taller decidió que no iba a vender nada tradicional, sino el nuevo software en la nube llamado HealthiCloud.com. Varios hospitales lo están usando. Siento que he sido duro con la innovación aquí, porque hay distintas maneras de clasificar lo que es innovación y sí pienso que los colombianos son bastante recursivos.

 

Sin embargo, hay quienes son bastante duros en su clasificación. Peter Thiel, el primer inversionista institucional en Facebook está dictando conferencias manifestando que el Valle del Silicio (Silicon Valley) en California no es suficientemente innovador. Por otro lado, yo pienso que muchos están buscando diferenciación más que innovación (aunque a veces se logran ambos) y es más un medio que un fin. Pienso que, aunque algunos puedan no clasificar algo como innovación, esto no significa que una empresa no pueda lograr grandes resultados en ventas y rentabilidad, por saber cómo aprovechar algo como una excelente ejecución de una idea ya establecida. Los que dicen que la innovación es bastante arriesgada tienen razón. Uno de los graduados del Founder Institute que más se está arriesgando es una empresa que se llama Thotz.net.

 

Estos tienen el potencial de ser increíblemente exitosos o fallar en el intento. Ellos están creando una aplicación en la nube para analizar todo el conocimiento que uno tiene en Google Docs en la nube. Y es visualizar con dispositivos como el iPad para ver lo que uno tiene almacenado en la nube. Otros escogieron innovaciones ya existentes y están intentando implementar estas en la región.

 

Decidir cual empresa es más innovadora depende de su definición de la “innovación”. Conclusiones

 

José Tiberio Hernández Fueron muy acertados los puntos específicos del debate y creo que sí estamos en una ventana de oportunidad, tenemos el derecho de ser optimistas. Pero, hay que salirnos de la zona de confort. Reitero el mensaje para los profesionales en tecnologías de información: tanto la responsabilidad como la oportunidad y las dos tienen que ver con su actitud de observación, de benchmarking y de mirar hacia más lejos y más adelante.

 

Creo que sí hay mucho potencial de innovadores y emprendedores que están pidiendo un espacio más fértil y más amable en esos esfuerzos. Pero, al mismo tiempo, soy un poco duro en que en Colombia se dice que somos muy creativos e innovadores, mejor es trabajar basados en el conocimiento y las oportunidades se van a presentar. Primero hay que trabajar para saber de qué estamos hablando. Con ese conocimiento es muy viable proponer proyectos diferenciadores y con ellos podremos ganar el partido. Pero, hay que trabajar.

 

Alan Colmenares Más que estar enfocados en cómo innovar, es pensar sobre cómo nos comparamos no con el otro en Colombia, sino por fuera del país. Ese ejercicio me parece que puede generar innovación. El resultado de compararse con alguien en China motivará la acción hacia lo nuevo que se puede realizar, para obtener el factor de diferencia. La innovación es posible ubicarla en algo más abstracto que práctico y yo opto por lo práctico. Lograr la competitividad es posible inyectando más innovación (entre otras cosas) y eso me gusta. Porque uno puede volverse muy esnobista y ver la innovación como un fin cuando tiene más sentido verlo como un medio. Sin embargo, sí pienso que el mundo está cada día más globalizado y es necesario mirar más allá de las fronteras del país cuando uno se compara con otros (benchmarking).

 

Juan David Garzón En Avanxo consideramos que nos encontramos en un momento especial y de gran valor, al contar con tecnologías accesibles, baratas, robustas y de gran desempeño que pueden ser utilizadas en Colombia, principalmente en dos frentes: la Academia y la empresa. En ambos casos la voluntad de dar el salto y arriesgarse a pensar diferente y entregar valor por medio de nuevos sistemas de información es clave, no solo para tomar ventaja, sino en escenarios muy competitivos, para mantenerse en el negocio.

 

Víctor Manuel Toro La innovación es un proceso y hay distintos niveles. Todo indica que la innovación es más factible en pequeñas y medianas empresas. Pero, llegamos a un punto inevitable y es el dinero que se requiere para hacerla. Las pequeñas empresas tienen una capacidad financiera bastante limitada para sacar adelante su innovación. Y en nuestro país no hay inversionistas de capital de riesgo ni ángeles inversionistas, los cuales sí son bastante abundantes en el Silicon Valley. El Estado tendría que jugar un papel ahí. Pero, por ley, el Estado está limitado para inyectar capital a empresas privadas. Entonces hay que dar muchas vueltas y el dinero finalmente no llega. Muchas veces todo termina en que se dicta una capacitación sobre ISO 9000, porque dizque es un requisito para poder competir.

 

Tenemos que superar ese estado de cosas de manera que de verdad, y a través de mecanismos razonables y expeditos, el Estado pueda apoyar a empresas selectas que hayan llegado a un cierto nivel de innovación, de una manera razonable y expedita. Si no hay inyección de recursos concretos al proceso de innovación y construcción de competitividad, todo se quedará en buenas ideas.

 

Sara Gallardo M. Periodista comunicadora, universidad Jorge Tadeo Lozano. Ha sido directora de las revistas “Uno y Cero”, “Gestión Gerencial” y “Acuc Noticias”. Editora de Aló Computadores del diario El Tiempo. Redactora en las revistas Cambio 16, Cambio y Clase Empresarial. Ha sido corresponsal de la revista Infochannel de México y de los diarios “La Prensa” de Panamá y “La Prensa Gráfica” de El Salvador. Autora del libro “Lo que cuesta el abuso del poder”. Investigadora en publicaciones culturales. Exministra de La Palabra (Gerente de Comunicaciones y Servicio al Comensal) en Andrés Carne de Res. Corresponsal de la revista IN de Lanchile.

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