Cara y Sello. Rol del líder digital y las tecnologías emergentes de la próxima década

Escrito por  Sábado, 11 Abril 2015 11:50

Los nuevos desarrollos tecnológicos inmersos en la sociedad y gestores de profundos cambios en el ser humano, enfrentan a los profesionales de este sector ante muchos retos que deben asumir con responsabilidad.

Educación, salud, economía, computación cuántica y hasta memoria universal son algunos de los temas contenidos en las nuevas tecnologías emergentes que tienen en la mira al ser humano. No hay espacio de la sociedad que no toquen y lo más preocupante, no hay valores lo suficientemente sólidos para asumirlas, advierten los especialistas.

 

Desde el siglo pasado, en los ochentas, ya vaticinaba el alcance de los nuevos desarrollos el gran Italo Calvino, en sus Seis propuestas para el próximo milenio: “…Es cierto que el software no podría ejercitar los poderes de su levedad sin la pesadez del hardware, pero el software es el que manda, el que actúa sobre el mundo exterior y sobre las máquinas…”.

 

Hoy, muchos estudiosos aseguran que las tecnologías emergentes traen consigo, entre otras ventajas, alimentar la democracia. No obstante, Paul Virilio, reconocido intelectual e investigador, no piensa igual y en varias de sus  publicaciones advierte sobre su negativa incidencia.

 

Esos desarrollos también retan a los ingenieros informáticos en su quehacer profesional, personal y social. Razón que motivó a los directivos de la revista Sistemas a convocar distintas voces para abordarlos, tomando como punto de partida el Reporte del Instituto de Ingeniería Eléctrica y Electrónica (IEEE), sobre las 23 nuevas tecnologías emergentes 2022*.

 “Las tecnologías siempre causan un gran impacto en la sociedad, de ahí que esta reunión tenga por objetivo analizarlas desde una perspectiva más social y humana”, manifestó Jeimy J. Cano, director de la revista.

 

Por su parte, el editor técnico y moderador de la reunión, Emir Hernando Pernet, señaló que “las 23 tecnologías emergentes del Reporte de IEEE visualizan muchos elementos que pueden influir en nuestra vida como personas, en la sociedad, en la industria y el Gobierno”.

 

Los invitados Ernesto Lleras M., profesor asociado e investigador de la Universidad de Los Andes; Jorge Enrique Gómez R., director de tecnología de Ecopetrol; Mauricio Pinzón G., director general de Tecnología del Banco de la República; y, el Padre Alejandro Macia N., ingeniero de sistemas y doctor en filosofía, se dispusieron para el debate con la primera pregunta formulada por el moderador de la reunión.    

 

Emir Hernando Pernet C.

Moderador

 

Después de revisar el documento citado de la IEEE fueron abstraídas cinco temáticas para el debate: privacidad, seguridad, sociedad, ética y sostenibilidad, presentes de manera transversal en cada una de las 23 tecnologías mencionadas en dicho estudio.

 

Abordaremos la primera. Las tecnologías emergentes, cada vez más intrusivas, pueden llegar a violar los derechos individuales e invadir la privacidad de las personas. En contraste, las limitaciones que impone garantizar la privacidad pueden llegar a restringir el derecho de las personas a la información, además del riesgo que representa para la democracia y los derechos civiles, que los gobiernos tengan el poder de controlar la información personal de los ciudadanos. Así mismo, aunque la tecnología puede considerarse efímera, en el sistema binario de unos y ceros –lenguaje que representa la información- es donde están la verdad y nuestra responsabilidad profesional. En ese orden de ideas, ¿qué acciones deberíamos tomar como líderes digitales,  encargados de gestionar las tecnologías emergentes, para garantizar un sano equilibrio entre los derechos individuales y los colectivos?

 


Mauricio Pinzón G.

Director General de Tecnología

Banco de La República

El reporte de la IEEE señala que la diferencia entre países desarrollados y los que están en vía de desarrollo se va a acrecentar con la aparición de estas tecnologías emergentes. El acceso a Smartphone y redes sociales se desplegará. Así lo confirman las cifras proyectadas por la información disponible en distintos sitios web y en el Ministerio de las TIC. Actualmente,  somos cerca de 14 millones de usuarios de smartphones, que contamos con planes de datos, WhatsApp y Facebook, entre las aplicaciones más usadas por un pasajero cualquiera de Transmilenio. Esos 14 millones de usuarios, en algún momento entraron a la web, descargaron las Apps y aceptaron las condiciones de uso. ¿Cuántos de esos 14 millones de usuarios calcularon el alcance de su decisión? ¿Cuántos dimensionan el haber decidido contarle al mundo: “dónde estoy, qué me gusta, cuál es mi status emocional, estas son las fotos de mis seres queridos, etc.”? Las tecnologías emergentes facilitarán para estos países en desarrollo la conexión a las redes sociales. En ese contexto, el reto es educar a quienes las usan sobre lo que pueden hacer y la trascendencia de sus actividades para la privacidad y la seguridad de todos. Por ejemplo en países europeos, también preocupados por este tema, ya  lograron el acuerdo de “Safe Harbor” con los Estados Unidos. Nuestro rol como líderes digitales colombianos es que todos entendamos y podamos pasar el mensaje.

 

Ernesto Lleras M.

Profesor asociado e investigador

Universidad de Los Andes

No me considero líder de ningún tipo y menos digital. No obstante, a mi juicio predominan dos dimensiones; una tecnológica y otra de conciencia. En mis estudiantes he visto el problema de la segunda, cómo han perdido el sentido de la intimidad y, a partir de esa postura, no les importa exponer su vida privada al mundo. Ellos han perdido el sentido de su identidad. Actúan como títeres de una sociedad en la que todos nos parecemos. Y, además, son víctimas de los denominados crímenes digitales, como el acoso y el matoneo que pueden conducir al suicidio y a que las vidas se destruyan. Desde el punto de vista individual hay un problema de educación de fondo. No estamos educando a la gente desde una perspectiva social y humana, a pesar de los esfuerzos en las cátedras de humanidades. Las personas han caído en la moda de volverse robots y la tecnología está entrando en nuestras vidas, hasta el punto de convertirnos en máquinas. Sobre estos aspectos de conciencia es muy importante fortalecer los sistemas educativos, la noción del individuo posmoderno, en el sentido de que cada uno de nosotros es un individuo y somos irrepetibles.

 

El segundo asunto que quiero mencionar es el político. ¿Cómo así que a mí no me importa que me chucen? ¿Qué tal que yo sea considerado un disidente o una persona no deseable para un cierto grupo, me chucen y con base en lo que he dicho me desaparezcan? Para citar sólo un ejemplo. Esto no es nuevo,  ha sido practicado desde hace más de 40 años, cuando registramos en un proyecto de investigación en la universidad de Los Andes en el que trabajé, los riesgos de las bases de datos, desde 1992. El problema político es muy serio y tiene que ver con qué podemos hacer. En lo político deben existir salvaguardas tanto legales como de controles organizacionales que prevean el problema de la intrusión indebida que pueda cambiar la vida a los individuos, hasta el punto de llevarlos a la cárcel o matarlos. La privacidad tiene muchas dimensiones, imposibles de abordar en su totalidad.


Alejandro Macia N.

Ingeniero de Sistemas

Sacerdote, Doctor en Filosofía

Universidad de La Sabana

Hace unas semanas vi un “meme” en Facebook que leía: “a veces siento que todo el mundo me persigue, después me acuerdo que soy ingeniero de sistemas y se me pasa”. Cuando alguien sabe que soy ingeniero me dicen cosas como: “ahora tengo Android y no sé cómo sincronizar los datos que tenía en mi iPhone”. Menciono esto porque estamos en un mundo en el que la tecnología nos inunda, está por todas partes. Sin embargo, esas tecnologías masivas no son conocidas suficientemente y falta que la gente se capacite para utilizarlas bien. Es como si alguien tratara de manejar un carro sin tener ni idea sobre cómo hacerlo.

 

Los usuarios corrientes aceptamos muchas veces los “términos y condiciones” de un servicio sin leerlos, porque son largos y aburridos, pero de esa forma quedamos a merced de las condiciones que establecen las diferentes redes, y la información que publicamos puede ser usada de modos que no queremos. No se trata de, por ejemplo, suspender el uso de Facebook, ya que nos aislamos de la familia y los amigos. Las fotos de mi familia en Estados Unidos efectivamente me acercan a ellos, pero los niños especialmente corren riesgos, porque existen personas que pueden utilizar esa información con fines criminales, aunque los adultos utilicen los mecanismos de privacidad que ofrecen estas redes sociales. Los líderes digitales deberían facilitar que la gente tenga un mejor control de su información personal, que exista privacidad de estos datos. Es decir, la posibilidad de diferenciar entre lo público y lo privado. Otro aspecto es la educación. Muchas veces, las personas “cuelgan”  información y no se dan cuenta del alcance de exponerse públicamente en una red social. De ahí que se requiera educación desde los colegios sobre su adecuado manejo. Así mismo, deberían existir políticas y una cátedra sobre ética en la que se haga énfasis en que la privacidad sí importa. ¿En dónde está la línea divisoria entre la privacidad y el derecho de un gobierno u otra entidad a tener acceso a la información de los usuarios?

 

Jorge Enrique Gómez R.

Director de Tecnología

Ecopetrol

En las redes existe un gran estímulo para compartir y eso ha hecho que el concepto de privacidad, esté cada día más lejos. No se sabe si lo privado es público y lo público es privado. Hay una confusión en tal sentido. Los usuarios pretenden que la información sea privada, pero finalmente termina siendo pública. Y la confusión se extiende en la medida en que las personas están dispuestas a compartir su vida personal, laboral y otros asuntos que quedan expuestos en las redes. La pregunta que hago es si la privacidad es un derecho y, si lo es, cómo debemos protegerlo. Porque en ese sentido también entra a jugar un papel el tema político.  Las naciones están para proteger a los individuos y si la privacidad es un derecho individual, debe ser un derecho que también deberían proteger los Estados. Hoy lo que tenemos es una grandísima confusión porque no sabemos en dónde estamos, si en el mundo de lo público o en el mundo de lo privado.

 

Como líderes digitales son varias cosas las que podemos hacer, pero mucho más como seres humanos, con una responsabilidad ante las tecnologías de la información. La primera acción es promover la claridad entre lo público y lo privado. Tenemos elementos para hacerlo a través de la educación y otros mecanismos. Otra acción es impulsar la legislación para proteger los derechos de las personas, cómo es la privacidad de su información. Nuestra responsabilidad como líderes digitales la debemos asumir desde lo cotidiano, como padres de familia, profesionales, trabajadores y como ciudadanos, toda vez que tenemos contacto con información. De esa manera contribuiremos a construir una mejor sociedad. Todos podemos colaborar en esa dirección, asumiendo con responsabilidad la privacidad de la información y no atravesar la línea de la privacidad de las personas.

 

Ernesto Lleras M.

La contribución de todos que señala Jorge Enrique es un deber ontológico y me parece que se ha perdido completamente. Cuando le “echamos” el carro encima a alguien por la calle, no lo estamos cuidando. Y el deber de todos para construir una sociedad realmente humana es el cuidado. Creo que la ética como lo señalan algunos curas es algo que los ingenieros de sistemas debemos estudiar.

 

Jeimy J. Cano M.

Director

Revista Sistemas

Algunos países europeos como España, vienen adelantando iniciativas desde el año 2006 para desarrollar lo que ellos denominan una competencia digital y tratamiento de la información, iniciativa que está en las leyes de estos países. Es un programa transversal incluido en los currículos escolares, desde la primaria  hasta el nivel universitario. Temas poco trabajados en nuestras latitudes.

 

Emir Hernando Pernet C.

Sobre las respuestas formuladas me llamó la atención la relacionada con la pérdida de la intimidad. En la medida en que la persona no la considere como un valor que se debe respetar, “perdimos el año”. Es algo así como el caso en que un hombre le está pegando a su mujer y si alguien interviene para defenderla, la mujer termina agrediendo a su defensor. De alguna forma esa mujer ha perdido su dignidad, no la valora y no quiere que la defiendan. En otras palabras, ha perdido, la ética del cuidado.

 

Jeimy J. Cano M.

Y que la tecnología refuerce esa pérdida del valor y continúe alimentando el declive, es inaceptable.

 

Ernesto Lleras M.

A mi juicio, no es que la tecnología incida en la pérdida del valor de la privacidad, es la cultura. La tecnología es un juguete delicioso, uno se “encarreta” y pierde el sentido. Tal y como cuando uno se pone a hacer juegos, se dispara y se estrella contra las paredes, creyendo que nada le va a pasar. De la misma manera, una persona se desnuda y publica la foto en las redes, pensando que nada va a pasar. El problema de la virtualidad es que es fascinante.

 

Mauricio Pinzón G.

Y es que el valor de la privacidad viene en decadencia, lo estamos perdiendo. Las personas han dejado de considerarlo como un derecho propio, individual. Han dejado de proteger su información como si no fuera algo que les pertenece.

 

Ernesto Lleras M.

Cuando yo tengo un avatar, ¿este soy yo o él? y ¿qué responsabilidad tengo yo con respecto al avatar? O cuando no soy el que quiero ser y es un asunto que se sale de las manos y se convierte en delirio.

 

Emir Hernando Pernet C.

Abordamos ahora el tema de la seguridad. Las tecnologías emergentes en manos de actores interesados en causarle daño a la humanidad, ya sea con un alcance masivo (terrorismo) o individual (delincuencia), presentan un reto cada vez más alto para los sistemas de control y seguridad. En tal sentido, ¿cuáles serían los aportes que cómo líderes digitales deberíamos hacer para garantizar la seguridad personal, colectiva y la soberanía nacional? Y ¿qué criterios contemplaría usted para lograr un equilibrio razonable entre privacidad y seguridad, con base en leyes, cultura y limitaciones al avance tecnológico?

 

Jeimy J. Cano M.

Dentro de un contexto general soy un convencido de que cuando uno trabaja en seguridad, trabaja desde la inseguridad. Ese es el fundamento que ampara ese quehacer. Entre los peligros a nivel personal, uno de los fundamentales es el robo de la identidad. La película “La Red” es un claro ejemplo de lo que sucede en torno a los asuntos que estamos tratando.

 

A nivel colectivo en una institución, la información, como lo dicen todos los documentos, es la moneda del siglo XXI, es el nuevo recurso natural de la sociedad. Y dicho recurso requiere ser protegido y lo que hagamos o dejemos de hacer para su protección, determina el actuar de la organización.

 

A nivel nacional el peligro o los riesgos más grandes están en el ciberespacio. Ahora se habla del Estado digital en un contexto que se empieza a conocer cuando los países tienen un nuevo teatro de operaciones para ejercer su soberanía que no es otra cosa que el ciberespacio. En este momento existen cuatro dominios definidos, tierra, mar, aire y espacio. Los países han comenzado a declarar las acciones que tendrán que poner en práctica frente al ciberespacio. Lo tienen declarado Estados Unidos, Japón y España. En tal sentido, los riesgos van creciendo y los retos también.

 

Mauricio Pinzón G.

Algunas veces nos toca normar pequeños sacrificios individuales de privacidad en aras de la seguridad. Como cuando las escuelas exigen morrales transparentes a sus estudiantes. Una pequeña invasión de privacidad, buscando una ganancia grande en seguridad colectiva. A mí me suplantaron mi identidad hace varios años y hoy, todos los días pongo mi huella cuando llego a mi trabajo con mucho gusto, porque así puedo  probar más fácilmente que yo no soy ese otro señor que me suplanta y comete un delito. Sacrifico mi privacidad con tal de que el mundo sepa que vine a trabajar.  Es por eso que frente a estos temas uno encuentra titulares como el del Washington Examiner de marzo pasado: “El debate entre privacidad y seguridad terminó. La privacidad perdió”.

 

Ernesto Lleras M.

La identidad no la robaron, la cambiaron. Y eso es peor. Recuerdo un caso espantoso en el que le piden el pase a una persona en un retén, los policías le autorizan que siga y, entre tanto, revisan en las grandes bases de datos del país, encuentran un sinónimo que está buscado por la policía y como ya había arrancado, le disparan y la matan. A esa persona también le cambiaron de identidad, el criminal era otro. Este es un problema que me suscita infinidad de preguntas. He visto muchos casos terribles, por ejemplo, en la época de Hitler cuando no existían las tecnologías de hoy y, sin embargo, tenían la información de una manera tan organizada, que podían identificar a quienes querían exterminar. Como sociedad tenemos que trabajar en ese aspecto, hay mucho trabajo por hacer.

 

Con respecto a la soberanía hay un problema que me impacta. Cuando trabajé como consultor de Ingeominas, pude observar que Estados Unidos sabe más y conoce mejor las riquezas naturales de nuestro país, que los mismos colombianos. Porque los satélites toman fotos y mediante una serie de tecnologías es posible determinar qué hay en el terreno examinado. De ahí que puedan aconsejar a las compañías mineras para que nos convenzan de que van a comprar una tierra grande, el Estado acepta, y resulta que en esos terrenos hay coltán, por decir algo. Y perdimos nuestras tierras, no en manos de los Estados Unidos, sino en manos de una compañía cualquiera. Y hemos tenido otra serie de problemas de soberanía que también generan preguntas. Un antídoto importante es “saber más que el enemigo”.

 

Alejandro Macia N.

Con esta pregunta recuerdo la serie de televisión “Person of Interest”, en la que aparece una máquina diseñada para interceptar todas las comunicaciones, cámaras de seguridad, cámaras de las autopistas y hasta webcams de la ciudad de New York. Luego empiezan a cruzar toda esta información con el objetivo de descubrir posibles atentados. Esto surge en la serie, después del 11 de septiembre para descubrir los terroristas antes de que sucedan los hechos. En la serie esta máquina no sólo indica los posibles terroristas sino también personas que van a cometer acciones de menor importancia. Es más o menos la idea del “Gran Hermano” para cuidarnos y tener todo el control de la información para evitar atentados terroristas. Una serie muy buena que recomiendo ver.

Con relación a la pregunta,  por mi parte, no me siento cómodo con el hecho de que me observen y revisen mis correos electrónicos. Frente a esto no tengo una respuesta, pero si eso permite detectar una bomba atómica en una ciudad importante, invadir la privacidad tal vez estaría bien en aras de la seguridad nacional. Por otra parte, cuando dependemos tanto de la tecnología, también nos volvemos más vulnerables. Entiendo muy bien que los países quieran vigilar la “soberanía en el ciberespacio”. Basta citar algunos ejemplos. Si en Estados Unidos el servicio de energía depende de un servidor que de alguna manera tiene conexión con el ciberespacio, esto hace que sea vulnerable. Alguien podría infiltrarse y producir un apagón importante. Entre más dependencia mayor vulnerabilidad. Otro ejemplo fue el Y2K, relacionado con el posible caos con la llegada del año 2000. Había quienes estaban tan convencidos que no dudaban en afirmar que se acercaba el fin del mundo. Y llegó esa fecha y nada pasó.


Jorge Enrique Gómez R.

¿Nos estamos refiriendo a una balanza o a una prioridad? A veces pareciera que estamos hablando en términos de una balanza, hacia qué lugar nos inclinamos en torno de proteger el derecho de las personas y el de las naciones frente a la privacidad de la información. Y en ese sentido se registran diferentes matices. Existen Estados que propenden por proteger los derechos de los ciudadanos y otros que optan más por su soberanía. Eso en términos de balanza. Y si abordamos el tema como una prioridad, pues tenemos que mirar qué está por encima y qué por debajo. Las personas o la soberanía, o ambos al mismo nivel. Como todas las interpretaciones son válidas, me atrevo a mencionar el “consentimiento”. ¿Aquí nos referimos al consentimiento informático? Es decir, ¿qué estamos restringiendo y qué estamos dispuestos a ceder en pro de un bien común o un bien individual? Vale la pena discutir sobre cómo vamos a armonizar dicho consentimiento. En otras palabras, buscar una serie de reglas para que las cosas funcionen. ¿Será que esto requiere la creación de unas reglas universales?, ¿más individuales?, ¿más encaminadas a la soberanía? Claramente, no tengo una respuesta. Pero, enfatizo en lo que mencioné en la primera pregunta, educar. Saber en qué estamos cediendo o qué nos está restringiendo el derecho individual en pro de un derecho general y soberano. Para reforzar mi concepto del consentimiento, hay que pensar en un consentimiento informado. Muchas veces no recibimos la suficiente información al ceder en algo tan valioso como la privacidad de nuestra información. Tal vez si la recibiéramos se lograría un mejor balance, si consentimos o no.

 

Ernesto Lleras M.

Si hay algo que la sociedad necesite hoy es estar mejor informados. El derecho de los Estados no es el derecho de las personas y existen unos intereses de por medio, generalmente, hegemónicos. Otro asunto es el concepto de “cuidado de los demás”, que debe introducirse en la sociedad. La tecnología como una herramienta para el cuidado del otro. En este momento el gran valor de la sociedad son los valores materiales, fundamentalmente la ganancia. Y tenemos que empezar a repensar este tipo de asuntos, porque el mundo va  muy mal. Hay que cuidar a las personas y el valor esencial es el ser humano, su dignidad, su capacidad de expresarse plenamente, su capacidad de desarrollar su potencial. Si en Colombia todos los seres humanos desarrolláramos nuestro potencial, ¿qué creen que sería este país? El paradigma del bien social hay que empezar a repensarlo.

 

Jorge Enrique Gómez R.

¿Para qué es la tecnología?, ¿para tecnificar?, ¿para crear otra nueva era en esta sociedad o para volvernos mejores seres humanos? Si las tecnologías no nos acercan a los demás individuos de la sociedad y se convierten en una barrera, ¿qué sentido tiene la tecnología? Esa es otra muy buena pregunta. La tecnología debe servir para hacernos mejores seres humanos.

 

Ernesto Lleras M.

No resisto los deseos de mencionar un hecho en la antigua Grecia. En la Universidad de Los Andes conformamos un grupo de investigación del cual formo parte y tenemos un montón de actividades. En ese entorno dictamos un curso sobre lo que voy a mencionar. En la antigua Grecia existía un respeto por las personas. Y una persona se inventó un molino de agua. El trigo lo molían con un sistema en el que participaban las personas. Y el molino de agua no requería de personas. La decisión generalizada fue eliminar la creación de dicho molino, además de expulsar de Atenas a su inventor, porque iba a crear desempleo. Mientras en Inglaterra durante la Revolución Industrial cuando empezaban a incorporar los telares de vapor, o también de agua, surgió el desempleo, porque lo importante era la ganancia. La gente lloraba en las calles preguntándose cómo podía existir alguien tan desalmado que ponía a funcionar una máquina para convertirlos en desempleados. Y el problema del empleo y el desempleo con la tecnología informática es similar y sucede en forma permanente.

 

Emir Hernando Pernet C.

Ahora nos referiremos a la sociedad. La tecnología afecta la vida cotidiana de las personas y la sociedad en general, hasta llegar a convertirse en un tema de política pública. En ese sentido, ¿qué influencias pueden tener las tecnologías emergentes en la sociedad? Las nuevas tecnologías han permitido conectarnos de una manera más efectiva usando canales digitales, pero a la vez promueven un mayor individualismo y menos interacción social directa. Un artículo de “USA Today”, por ejemplo, habla sobre un estudio en el cual se señala que, el 61% de un grupo de 12.000 adultos jóvenes, encuentran la tecnología deshumanizante. ¿Cómo hacer más humana a la tecnología sin renunciar a sus ventajas?

 

Mauricio Pinzón G.

Hoy en día, ya los estratos uno y dos tienen acceso a una línea celular con SMS y reciben allí los precios de los productos básicos para el consumidor. Están mejor informados como pequeños productores y consumidores  diarios que son sus roles básicos en la cadena de abastecimiento. Cuando los griegos se inventaron la democracia inventaron lo mejor que tenemos hasta la fecha para construir sociedades que se cuidan entre sí. Gracias a estas tecnologías tenemos una democracia más participativa y más informada. Entre más informada esté la sociedad, mejor será su bienestar.

 

Alejandro Macia N.

A veces la tecnología nos deshumaniza. El hecho de tener tantos amigos conectados a través de nuestro Smartphone, nos hace olvidar a quién tenemos al lado. Seguramente todos hemos visto campañas para evitar este fenómeno denominado phubbing. Recuerdo un amigo que quería implantar una cultura slow, decía que la gente está corriendo mucho y está llena de información; que es necesario detener un poco el ritmo de vida, volver a compartir con los vecinos, la tienda de barrio. Hay que buscar el equilibrio. ¿Cómo lograr ese equilibro y obtener lo bueno sin afectarse con lo malo? Ese es un tema que nos conduce a la educación. Es necesario educar a la gente para lograr usar la tecnología de una manera adecuada, sin caer en la adicción, un mal que aqueja a la sociedad de hoy. No sé cuál es el índice de la adicción a Internet hoy, pero es muy alto. La gente pierde mucho tiempo, aunque no lleguen al grado de adicción. En la universidad donde yo trabajo hay estudiantes que pierden muchas horas haciendo uso de esta tecnología y eso es perjudicial.

 

images/stories/Edicion134/Banner/cara10.gifStephen Covey en su famoso libro “Los siete hábitos de la gente altamente efectiva”, advierte sobre la necesidad de pasar de la dependencia a la independencia, para llegar a la inter-dependencia. En el 2006 fui a estudiar Filosofía y Teología a Roma. Durante los seis años que estuve allí no tuve celular. Era una casa de unas 150 personas y no era necesario el uso del celular. Por supuesto al inicio para mí fue muy duro. En tales circunstancias uno sale a la calle y se siente inseguro. Pensaba ¿cómo hago para avisar en dónde estoy? ¿Si voy tarde para una cita? La sensación de ausencia del celular se puede equiparar con el síndrome de abstinencia. En ese lugar también el Internet era limitado y eso también fue difícil al comienzo. En ese sitio teníamos esas limitaciones por economía y para madurar: para que nos diéramos cuenta de que era posible vivir sin depender de la tecnología. Y es posible. Es importante distinguir entre lo útil y lo necesario. Pocas cosas son realmente necesarias en la vida y hace falta ganar en la virtud de la templanza.

 

Jorge Enrique Gómez R.

¿Cuándo la tecnología nos ayuda a ser mejores seres humanos? La respuesta la resumo en una frase: cuando nos ayuda a estar presentes. Es decir, cuando nos acerca en grandes momentos como una teleconferencia para ver a un ser querido que vive lejos. Pero, en muchísimos casos, la situación es contraria y puede contribuir a alejarnos como seres humanos y no nos permite estar presente. Lo difícil es conseguir ese equilibrio. En ese sentido, volvemos a plantear la necesidad de educación. Nos ayuda a entender los límites, a diferenciar entre lo que se debe y se puede hacer. No a determinar lo bueno o lo malo de la tecnología, porque la vida está llena de matices y no se puede ser tan radical en esos conceptos. Es de vital importancia educar, para que la tecnología nos ayude a estar presentes y de esa forma nos contribuya a ser mejores seres humanos.

 

Ernesto Lleras M.

Cuando se habla de hacer más humana la tecnología, me quedo pensativo, porque la tecnología es humana. Nunca he visto una curuba hacer tecnología o un perro que la desarrolle; es producto de los seres humanos. Pero, sobre el planteamiento de si somos humanos los humanos, pienso que todavía estamos en la prehistoria de la humanidad, con perdón de los religiosos. Basta observar este mundo tan revuelto, donde uno mata al otro por las cosas más nimias y triviales. Donde se advierte una crueldad mental espantosa en la gente. Donde ocurren suicidios de personas por abandono. Por ejemplo, el niño que recientemente se suicidó, antes estuvo llamando a todos sus amigos de la universidad de Los Andes, a decirles que se sentía mal y ninguno le brindó una mano, con el argumento de que tenían que estudiar. Y murió en la soledad más tremenda.

 

Hay cuestionamientos más allá de pensar qué puedo obtener de la tecnología. Creo que es un reflejo de cómo somos en este momento y nos toca reflexionar sobre la tecnología; y, sobre todo, sobre qué queremos de nosotros. Soy un convencido de que un camino hacia la humanización es estar aquí y ahora, siempre. Es decir, que cada una de las personas que está con nosotros en cada momento, debe ser lo más importante para uno en ese momento. Y en eso empieza a transformarse el uso de la tecnología. La videoconferencia puede ser muy formatizada, con unos formatos muy específicos en los que cada cual suelta su “carreta” -como pensé que iba a suceder aquí y no pasó-. Cuando existe la presencia y cada uno se manifiesta plenamente, se transforman también las videoconferencias. Dejan de ser un formato. Lo mismo que la adicción a las drogas es la adicción a la tecnología. Ya ni siquiera es la adicción a un programa o a navegar por Internet o a cosas similares, es una adicción a la pantalla. Y lo digo por experiencia propia. Un día me di cuenta de que yo era adicto a la pantalla; llegaba a mi casa y después de haber pasado todo un día en el trabajo pegado a un monitor, volvía a encender el computador para ponerme al frente de la pantalla. No podía vivir sin eso. Al concientizarme de lo que estaba sucediendo, tuve una presencia frente a mí mismo.

 

Jorge Enrique Gómez R.

Si vemos la tecnología como un aporte a ser mejores seres humanos, también la pregunta es y ¿cuándo la tecnología nos lleva hacia el lado completamente contrario? No quiero dejar pasar este momento para referirme de forma individual, porque el uso que le demos a la tecnología termina siendo una decisión individual y personal.

 

Ernesto Lleras M.

Yo fui adicto a los juegos, y no eran estos los que influían en mí, era yo en el juego. El juego por el juego, era algo perverso que me sacaba de mí mismo. No había personas frente a mí ni siquiera fines claros. Era el juego por el juego mismo. Y en esto la tecnología es muy impactante por su rapidez y la espectacularidad de lo virtual.

Emir Hernando Pernet C.

Los que debemos humanizarnos somos nosotros, no la tecnología. La educación nace en la relación de la familia, padre, hijo.

 

Ernesto Lleras M.

Sobre todo, en la relación madre hijo.

 

Emir Hernando Pernet C.

Y la deshumanización se puede dar con cualquier pretexto. Deshumanización por la tecnología, por el entretenimiento, por asuntos económicos. Y la educación comienza en la relación con nuestros hijos. El tema de la tecnología nos humaniza cuando nos ayuda a estar presentes, la pregunta es: ¿nos ayuda a estar presentes dónde? ¿Allá, donde está el otro con el celular? ¿O acá donde yo estoy intercambiando opiniones, ideas y sentimientos con mis semejantes?

 

Ernesto Lleras M.

Nos ayuda a estar presentes aquí y ahora.

 

Emir Hernando Pernet C.

En este contexto, debemos reflexionar sobre la herencia que estamos dejando a nuestros hijos. Y así llegamos a la reflexión personal. Vamos a tratar estos temas con la educación como responsabilidad nuestra. Entonces la reflexión viene ahora al plano personal. La tecnología es un reflejo de lo que somos. Me gustaría que se pronunciaran al respecto, resumiendo los conceptos más importantes emitidos por ustedes.

 

Alejandro Macia N.

Esto sucede también con la televisión. Cuando la tecnología deja de convertirse en un medio y se convierte en un fin. La televisión, como Internet, es un medio para obtener información, para estar en contacto cercano con las personas. Cuando ese medio, que me sirve para estar presente y tener acceso a la información, se me sale de las manos, me vuelvo dependiente, adicto. De manera que “la tecnología por la tecnología” se convierte en un obstáculo entre las personas y su entorno.

 

Mauricio Pinzón G.

Me parece interesante el concepto de que la tecnología nos sirva para estar presentes. Los papás dicen a sus hijos: “si yo le di  ese celular, es para que lo conteste”.  Así es que utilizamos tecnologías según el nivel de los apegos con nuestros seres queridos, o según la frecuencia de la interacción con nuestros compañeros de trabajo. En el círculo más interno hablamos por celular y chateamos. Si se trata de un espacio un poco más lejano, recurrimos a Facebook o al correo electrónico. En Linkedin prácticamente están todos los vínculos que uno utiliza muy poco, pero que no desea perder. En este momento estamos aquí reunidos, mirándonos a los ojos y con los celulares apagados o en silencio. Son momentos de humanidad versus la tecnología que los hace posibles. Si vamos a humanizarnos más, revisemos esos círculos y apaguemos  Facebook cuando podemos abrazar a nuestros seres queridos o hablar directamente con nuestros compañeros de trabajo.

 

Jorge Enrique Gómez R.

La tecnología tiene diferentes dimensiones de aporte a los seres humanos, más allá del terreno laboral. Es un facilitador de nuestras vidas.  Una pregunta que nos debe llamar a un análisis profundo, es ¿cuánto estamos dispuestos a ceder para ese aporte que la tecnología puede brindar a nuestras vidas, a nuestra sociedad?  ¿Estamos dispuestos a entregar nuestra privacidad?  ¿Hasta dónde estamos dispuestos a ceder?

 

Jeimy J. Cano M.

IBM hizo el censo en Alemania, era la empresa contratista de los alemanes para manejar la información y su uso inadecuado generó uno de los genocidios más crueles de la historia.

 

Emir Hernando Pernet C.

La siguiente pregunta tiene que ver con la ética. Las nuevas tecnologías buscan apoyar la toma de decisiones mediante la elaboración de algoritmos cada vez más sofisticados y el análisis de grandes volúmenes de información basados en las cada vez más crecientes capacidades de almacenamiento, interconexión y cómputo. Dichas decisiones abarcan campos muy amplios, desde la definición de políticas públicas que rigen el destino de la sociedad, hasta comportamientos genéticos que rigen la vida del individuo. De una información o una instrucción incorrecta (o corrupta) puede depender la vida de una sociedad o de un ser humano. En ese contexto, ¿qué peligros pueden traer las nuevas tecnologías sobre  la ética personal y colectiva? Cómo líderes digitales ¿qué cosas no están dispuestos a hacer, a sabiendas de que pueden lograr ventajas competitivas importantes al aplicarlas? ¿Prefieren abstenerse para cuidar los derechos y garantías de las personas, promoviendo el bien general sobre el bien particular?

 

Alejandro Macia N.

No todo lo que se puede hacer se debe hacer. No todo lo que no es ilegal es bueno. Hay que entender que los hombres tenemos lo que en teología se denomina el “pecado original”. No voy a entrar en ese tema, pero es la tendencia que tenemos al mal y la consecuente dificultad para obrar el bien. Cuando somos conscientes de esa realidad, vemos la necesidad de que haya leyes y controles que de alguna manera nos orienten a obrar el bien. Un aspecto negativo de la tecnología en relación a la ética es que se propicia el anonimato. Esto facilita que las personas realicen acciones malas porque saben que están de alguna manera encubiertas.

 

Mauricio Pinzón G.

Si la aproximación ética de los ingenieros de sistemas fuera hacer un juramento de manera similar al hipocrático de los médicos, tendríamos dos: el informático y el  tecnológico. El informático estaría relacionado directamente con la CIA (confidencialidad, integridad y disponibilidad) de la información. El tecnológico estaría comprometido directamente con el mejoramiento de que la tecnología debe ayudar a la supervivencia y a mejorar el bienestar de los seres humanos en general.

 

Ernesto Lleras M.

Mauricio ¿qué haría si sus jefes le pidieran ejecutar alguna acción indebida, que usted considera antiética, inmoral o ilegal?

 

Mauricio Pinzón G.

Claramente, renunciaría.

Ernesto Lleras M.

Yo, no solamente renunciaría; antes de hacerlo expondría muy claramente y frente a todos mis colegas la razón por la cual renuncio, de tal manera que empiezo a generar una reflexión ética. Porque es que la ética tiene que ver con la relación con los demás, antes que ser individual es construida colectivamente. En otras palabras, nos ponemos de acuerdo sobre cómo nos vamos a cuidar unos a otros y en qué términos y cómo lo vamos a hacer. Es decir, tener en cuenta el aspecto cualitativo. En tal sentido, he tenido y he visto cambios en mis estudiantes, inclusive después de tener unas peleas tremendas. Hay una posición y es que la ética implica que si uno está comprometido en un empleo, no está comprometido a hacer lo que le digan. Y eso es lo que se enseña en las universidades. Hay un problema de fondo, que estamos yendo por el lado que no es. Y a eso me refiero cuando digo que es necesario propender por hacer una humanidad mejor.

 

Jorge Enrique Gómez R.

Muy interesante el planteamiento de Mauricio; propongo la realización de un ejercicio que busque la declaración de máximas sobre nuestra profesión y el manejo de la información, para que el aporte transformacional de la tecnología  a cada uno como ser humano y a nuestra sociedad tenga un marco de acción más integral y con visión de futuro.

 

Mauricio Pinzón G.

Me parece un ejercicio interesante.

 

Ernesto Lleras M.

Ese un trabajo de largo alcance. Necesitamos un teólogo para acompañarlo.

 

Jorge Enrique Gómez R.

Todos podemos involucrarnos, cada uno desde su propio rol.

 

Ernesto Lleras M.

El mismo Papa se ha pronunciado sobre esos temas.

 

Emir Hernando Pernet C.

El siguiente asunto a tratar tiene que ver con la sostenibilidad. El reporte de la IEEE señala que existen tres aspectos de la sostenibilidad en los sistemas de computación: económico, ambiental y social. Cómo líderes digitales ¿qué acciones emprenderían para garantizar un equilibrio entre estos tres ejes de la sostenibilidad? ¿Qué acciones emprenderían para garantizar que las innovaciones tecnológicas estén al alcance de toda la humanidad, sin importar el nivel de desarrollo de las regiones o países?

 

Ernesto Lleras M.

Es importante la responsabilidad que todos tenemos con el Planeta. Afrontamos modificaciones en el clima; se registrarán cambios dramáticos en el medio ambiente que afectarán, sobre todo, a las generaciones futuras. Y la sostenibilidad tiene que ver con lo que hagamos porque afecta hasta la décima generación. En las nuevas tecnologías se están usando metales o elementos nocivos que generan problemas muy serios de contaminación y de daño ambiental. Y aunque no tiene relación directa con la Informática, sí tiene que ver con todo el soporte de hardware. Estas preguntas también tienen que ver con la ética. Cada vez que usamos una máquina –y la tecnología está en todo-, deberíamos preguntarnos si estamos dejando lo que algunos llaman el rastro de carbono, la huella de carbono.

 

Jorge Enrique Gómez R.

Cuando se habla de sostenibilidad debemos estar planteando y ejecutando las acciones de hoy con una vista hacia el futuro. En ocasiones miramos es hacia atrás. De ahí que las acciones para la sostenibilidad no surten los efectos necesarios. Además de lo económico, social y ambiental, existe un factor muy importante y es el aporte de la tecnología en términos de equidad. Podríamos estar generando un mundo más desigual con el apoyo de la tecnología. Ese no es el mundo que nos merecemos, es uno más humano y equitativo para todos. Si estamos hablando de sostenibilidad, quisiera plantearles la siguiente pregunta a los que lean este texto: ¿qué está haciendo con la tecnología para lograr un mundo más humano y equitativo para todos?

 

Alejandro Macia N.

¿Cómo garantizar que las innovaciones tecnológicas estén al alcance de toda la humanidad, sin importar el nivel de desarrollo de las regiones o países? Efectivamente, para que un país en vías de desarrollo no esté en desventaja frente a los desarrollados, se debe garantizar el acceso a la tecnología. Y en ese sentido en Colombia –por lo menos en ciertos estratos- estamos a nivel de Estados Unidos y Europa. Por ejemplo, es posible pagar servicios y realizar todo tipo de trámites a través de Internet.

 

En el caso de la educación es importante la tecnología, pero sin hacer un uso indiscriminado de ella. El acceso a Internet puede ser muy bueno porque  facilita el acceso a mucha información, pero que todo el mundo tenga un iPad para tomar apuntes en clase, no es tan necesario. Esto se convierte en un factor de dispersión, como veo a diario en mis aulas de clase. Es decir, “la tecnología por la tecnología” no funciona. Un iPad al alcance de cada niño en Colombia, no creo que sea el camino para desarrollar nuestra sociedad. Es necesario distinguir entre las cosas útiles y las necesarias, pocas son necesarias, muchas son útiles. La tecnología en la educación puede ser muy útil, pero sabiéndola usar bien.

 

Ernesto Lleras M.

Desde mi experiencia, a mi juicio existe un mito en torno a la tecnología. He visto en Mochuelo Alto tabletas, pero ¿para qué? La equidad es la posibilidad de que todos seamos dignos como seres humanos, cosa que no ocurre; parte de esa dignidad está en poder usar esa tecnología para algunos fines. Y resulta que no la puedo usar si no tengo una buena educación, asunto que está en el eje de todas las cosas. Y no me atrevo a hablar sobre equidad informática. Tal vez equidad en el acceso a lo que a mí me conviene. Y la inequidad precisamente también en lo económico es que hay gente que tiene mayor acceso a los bienes económicos de la sociedad.

 

Mauricio Pinzón G.

La tecnología es inherente al hombre.  Cuándo el hombre de las cavernas inventó la puerta mejoró seguridad y privacidad al mismo tiempo. Tampoco hubo discusión si eso iba a generar un desecho tóxico y si su manejo y potencial de uso iba a ser sólo para los más desarrollados. La puerta fue tecnología costosa inicialmente y después se volvió asequible para todos. Los ejes de economía, sociedad y ambiente convergen en la sostenibilidad.  Ese proceso no ha cambiado.

 

Ernesto Lleras M.

Con lo que se está anunciando sobre el aumento del nivel de los mares y que se van a hundir New York, Venecia, Cartagena, entre muchas otras ciudades costeras, el cambio es dramático. Puede haber efectos, por ejemplo, con la contaminación, problemas con la generación de energía eléctrica. Se puede transformar inclusive el manejo de la tecnología y de todo lo que hacemos para sostenernos. Una cosa que no tenga que ver con la acción humana son las radiaciones solares; cada 200 años hay una tormenta solar de tal naturaleza que si se da otra hoy -y es muy posible que se de- todo lo eléctrico y electrónico no funcionará. Es decir, volvemos a las cavernas. Debemos plantearnos cómo preservar una humanidad con valores cada vez más fundamentales.


Emir Hernando Pernet C.

Y la última pregunta es de carácter personal. Enumerar lo que haría y dejaría de hacer para que las tecnologías emergentes que lleguen a estar bajo su dominio, repercutan a favor de volvernos mejores seres humanos.

 

Jeimy J. Cano M.

La impresión 3D es una de las nuevas tecnologías emergentes que ha comenzado a tener usos interesantes. La usaría para reconstruir los miembros de las personas y mejorar la vida de quienes han perdido alguna parte de su cuerpo. Así mismo, para evitar actos en contra de la dignidad del ser humano.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                

 

Jorge Enrique Gómez R.

Cuando las tecnologías están en desarrollo no podemos predecir si su uso va a ser positivo o negativo para la humanidad.  Debemos propender porque el aporte de la tecnología sea positivo a todos los seres humanos; debemos  buscar un uso adecuado y racional, un acceso más equitativo para todos a ella.

 

Alejandro Macia N.

La energía nuclear, por ejemplo, es un desarrollo muy útil. Partiendo de la conocida ecuación de Einstein (E=mc2) se vio que en la materia se contiene una gran cantidad de energía. Se pueden hacer plantas nucleares seguras que proporcionen energía a muchas poblaciones, pero esa misma tecnología puede ser utilizada para cosas negativas. Si de mí dependiera el desarrollo de una de estas tecnologías sería necesario hacer un balance. La genética tiene cosas buenas y otras malas. Uno no puede dejar de lado los desarrollos tecnológicos por los posibles riesgos que puedan traer para el ser humano. Pero si los efectos negativos de una tecnología concreta son mayores que los beneficios, habría que archivarla o cambiar de alguna manera el proyecto para minimizar los efectos negativos.

 

Ernesto Lleras M.

Desde cuando se inventó la bomba atómica, la tierra puede desaparecer en cualquier momento, y eso nos cambió la mente sin darnos cuenta. Es tremendo pensar que por voluntad de alguien, eso puede suceder. En una conferencia de Noam Chomsky en el MIT, el expositor narraba que Ronald Reagan, cuando llegó a la presidencia de Estados Unidos, propuso atacar a los rusos y todo el aparato nuclear soviético se puso en actividad para reaccionar. Stanislav Petrov, teniente coronel que coordinaba la defensa aeroespacial rusa, no quiso transmitir tal información y eso nos salvó de una hecatombe. Estar en esa especie de cuerda floja no tiene sentido, es absurdo. Frente a una tecnología como esa, yo haría lo mismo que los atenienses, la tacharía.

 

La tecnología tiene una cantidad de usos muy importantes: No obstante, en el ámbito de la educación deben ser revisados para no pretender reemplazar al maestro por el computador. El demonio de trasladar mis clases a la virtualidad me tocó, pero nunca caí en esa tentación, porque me parece que la relación de los estudiantes con el profesor es fundamental. La tecnología debería funcionar para la investigación, en la generación de redes en las “comunidades de práctica”, entre otros usos. De ahí que sea muy importante el compromiso de los profesores para mantener el juramento Socrático y proteger nuestra dignidad en la construcción de seres cada vez más humanos. Y este compromiso también implica que trabajemos en el desarrollo de tecnologías que puedan apoyar tales procesos. Conceptos relacionados con lo humano, el cuidado y la presencia, tratados en esta mesa, son fundamentales.

 

Mauricio Pinzón G.

Como funcionario público tengo responsabilidades tecnológicas con la información, de cara a los derechos de los ciudadanos.

 

Alejandro Macia N.

Si yo fuera ministro de educación crearía una cátedra sobre el buen uso de la tecnología. Yo me esfuerzo por usarla bien, pero en muchos ambientes no, les falta experiencia y virtudes. Bastarían unas cuantas horas para explicarle a la gente cómo utilizarlas, cómo sacar provecho de lo bueno de la tecnología, incluida la televisión, y desechar lo malo.

 

Ernesto Lleras M.

Y cómo cura ¿qué haría?

 

Alejandro Macia N.

En el confesionario me dedico a educar a las personas al respecto, en forma individual.

 

Ernesto Lleras M.

Si lo hace se multiplica.

 

Jorge Enrique Gómez R.

Nosotros podemos promover un uso más humano y responsable de la información y la tecnología, en el contexto en el que nos movemos. Si esto fuera un compromiso y lo pusiéramos en práctica tendría efectos muy positivos

 

Las anteriores fueron las reflexiones de  los invitados al debate. Algunas para poner en práctica en este presente. Y, quizás sin proponérselo, otras en una siembra de futuro para los denominados ´mutantes´, pertenecientes a la Generación Z, así definida por serios investigadores.

 

*http://www.computer.org/cms/Computer.org/ComputingNow/2022Report.pdf

 

Sara Gallardo M.Periodista comunicadora, universidad Jorge Tadeo Lozano. Ha sido directora de las revistas “Uno y Cero”, “Gestión Gerencial” y “Acuc Noticias”. Editora de Aló Computadores del diario El Tiempo. Redactora en las revistas Cambio 16, Cambio y Clase Empresarial. Ha sido corresponsal de la revista Infochannel de México y de los diarios “La Prensa” de Panamá y “La Prensa Gráfica” de El Salvador. Autora del libro “Lo que cuesta el abuso del poder”. Investigadora en publicaciones culturales. Gerente de Comunicaciones y Servicio al Comensal en Andrés Carne de Res, empresa que supera los 1800 empleados; corresponsal de la revista IN de Lanchile. Es editora de esta publicación.

 

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