Columnista invitado. Tendencias sin reversa

Escrito por  Sábado, 11 Abril 2015 11:51

No hay ninguna duda, estamos dentro del vórtice de un huracán digital. La diferencia es  que éste no destruye, sino que lo cambia todo y nos facilita la vida. 

Hablar de tecnología emergente y futura es algo bastante difícil porque no todas han llegado y muchas de ellas se encuentran en estado embriónico. De ahí que lo mejor sea referirme a las que actualmente se pueden ver en el centro de esta tormenta digital.

 

Una de las que más fuerza está tomando es la denominada Internet de las Cosas o IoT Internet of Things–. Esta tecnología se describe como la conexión entre aparatos o “cosas”, entre los cuales también nos encontramos nosotros, los humanos. Para que esto suceda es necesario que al aparato se le pueda asignar una dirección IP y facilitar  la comunicación a través de una red de datos, alámbrica o inalámbrica.

 

En la actualidad hay 10 millardos (es decir, 10 mil millones), de aparatos conectados a Internet y se estima que para dentro de cinco años, la cifra crezca a 25 millardos, según el estimado hecho por Gartner, firma de investigación de mercados.

 

Como sucede con toda nueva tendencia tecnológica, las estadísticas varían de acuerdo con la compañía que haga los estudios. Cisco, por ejemplo, predice que esta última cifra se va a ver en 2015, mientras que en el 2020 se doblará para llegar a 50. Ya hay muchas empresas, entre ellas esta, que han abierto una unidad de negocios para enfrentarse al nuevo panorama.

 

Otro de los estudios de Cisco predice que, entre el 2013 y el 2022, las empresas en todo el mundo que adopten el IoT se beneficiarían con una ganancia neta de 14.4 billones de dólares; en otras palabras, 14.4 millones de millones. Eso sí, dependiendo de qué tan bien aprovechen esta oportunidad.

 

Otro beneficio de esta tecnología es la inmensa cantidad de datos que genera y es posible administrar, para detectar tendencias de las personas, productos y todo lo relacionado con los múltiples aparatos interconectados entre sí. Este asunto forma parte muy importante del tema que trataré más adelante, conocido como Big Data.

 

Realidad, no ficción

Sólo para dar algunos ejemplos sobre IoT, que a veces cuesta trabajo imaginar, debo mencionar televisores inteligentes, hornos, neveras, carros, manillas Fitbit, relojes inteligentes, pastillas con un sensor que cuando entra en contacto con el fluido estomacal, se conecta con un parche que lleva el usuario adherido a la piel y le manda al médico la hora y la marca de la que ingirió.

 

Otros ejemplos son los aparatos para controlar la salud –frecuencia cardíaca, el azúcar, la presión, nivel de actividad, ritmo de respiración, entre otros–, cámaras digitales de vigilancia y todo lo que se nos pueda ocurrir.

 

Algunos ya están en el mercado, pero no son fáciles de comprender y causan hasta risa, como los tenedores conectados que le envían información al usuario indicándole si está comiendo muy lenta o muy rápidamente; o los cepillos de dientes que indican si hicieron falta movimientos en alguna parte de los dientes y si la velocidad es la apropiada.

 

Esta tendencia, que no tiene reversa, ya se está conociendo como IoE,  Internet de Todo o “Internet of Everything”.

 

Novedades de Big Data

Big Data, como se conoce el inmenso mundo de datos generado gracias a todo lo que sucede a través de una red, es otra tendencia que llegó para quedarse. Y no es que tenga mucho de novedoso, toda vez que la información sobre lo que hacemos siempre ha quedado guardada, pero lo que no se sabía era que se podía limpiar, administrar y procesar para sustentar mejor las decisiones de negocios o visualizar de una forma óptima el comportamiento de un producto recientemente lanzado al mercado, entre otras alternativas.

 

Ahora, lo que se conoce como Big Data es una gran cantidad de información imposible de procesar usando las bases de datos y las herramientas tradicionales. Big Data se compone de datos estructurados, como los de una base de datos; datos semiestructurados, que son estructurados pero que están organizados en un modelo relacional; los no estructurados como videos; y, una mezcla de estos tres. Estos datos poseen cuatro características conocidas como las 4 “Vs” –Velocidad, Volumen, Variedad y Verificabilidad–. 

 

Lo anterior demuestra que esta tendencia tiene sus retos para que sea muy valiosa.

 

Datos como espuma

Vale la pena citar unos ejemplos de la inmensa cantidad de datos generados hoy.

 

En cifras son 2.5 exabytes, es decir, 2.5 seguido de 18 ceros. Este es el número de datos que nace todos los días. En los dos últimos años se ha  producido el 90% de los datos que existen en la actualidad. En el portal youtube.com,  los usuarios suben 48 horas de video cada minuto; y, Wallmart, cadena norteamericana de gran superficie, genera un millón de transacciones de sus clientes en una hora.

 

Con estos ejemplos es muy fácil darse cuenta del porqué a Big Data se le conoce como esa gran cantidad de datos improcesable con las arquitecturas de computación tradicionales.

 

Es importante señalar que, gracias a la nube y a herramientas como Hadoop, este volumen de información se puede partir en pedazos y procesar en diferentes “data centers” conectados a la nube, para después reunirlos de una forma lógica y consistente con la herramienta de software como la antes mencionada.

 

Clave para el negocio

Los ejecutivos de ahora deben entender que analizar la información generada por Big Data, con la que pueden responder muchas de las preguntas relacionadas con el negocio, sus estrategias o sus clientes, es algo que se debe tener en cuenta. Tanto así, que el ejecutivo convencido de que se las sabe todas, está perdiendo credibilidad si sus decisiones no están sustentadas en las respuestas del análisis de Big Data. 

 

Es muy importante ver cómo estas dos tendencias, IoT o IoE y el Big Data, amarradas a la computación en la nube, otra tecnología que ya es una realidad consolidada, se nutren entre sí. Como quien dice, sin una de ellas la otra no podría existir y no tendrían el valor que ahora tienen.

 

Para terminar, creo importante resaltar algo que sigue siendo una tendencia, pero con la característica de que es indispensable y necesaria, la seguridad informática.

 

Se ha demostrado que es más “rentable” y menos riesgoso incurrir en delitos informáticos, que atracar con armas en la calle o en establecimientos. Todos los días los medios de comunicación informan sobre casos de delincuencia digital. El pasado 17 de febrero –para citar un caso-, salió la noticia de que por el ciberespacio y haciendo uso de ingeniería social se robaron más de 100 millones de dólares de un banco. Me pregunto si este botín se podría haber logrado con delitos tradicionales. No lo creo.

 

Tomar conciencia de que existe información valiosa y confidencial en celulares, tabletas y computadores es algo indispensable. De lo contrario, es muy alto el riesgo de convertirse en objeto de algún delito informático como la suplantación de identidad, el acceso ilegal a la cuenta bancaria u otros que afectan el bolsillo del usuario.

 

La ingeniería social, reconocida como la inteligencia y manipulación que se les hace a las personas o a los empleados de una empresa para acceder a sus computadores es, sin duda, muy usada para robar digitalmente.

 

El robo del 17 de febrero fue objeto de mucha ingeniería social. Los empleados fueron grabados para ver su comportamiento, observar la frecuencia con que accedían al computador, cómo lo hacían y con base en esa información cometieron el delito informático.

 

Sin lugar a ninguna duda, el delito digital ya llegó. Tanto así que, muchos artículos publicados en revistas especializadas en el tema, advierten que las empresas se deben preparar para que esto no suceda; pero que lo más importante es la elaboración de planes para minimizar los daños, debido a que por más preparadas que estén, la probabilidad de alguna intromisión digital es inmensa

 

Guillermo Santos Calderón. Ingeniero de Sistemas y Computación, Universidad de Los Andes. MS Computer Science; Major en Systems Programming and Algorithm Analysis, Universidad de Kansas, USA. Ha realizado, entre otros estudios: Diseño y análisis de sistemas para procesamiento remoto, Universidad de Los Andes; Skills for Newspaper of the Future Technical Center of the Inter American Press Society, Miami, USA; Finanzas para ejecutivos no financieros, Cecolda; Format writing in Atex, Boston, USA; RDOS User in Data General Atlanta, USA; Introduction to Assembly Language Programming in Data General Atlanta, USA; El Microcomputador: Soporte para el Gerente Moderno, Universidad de los Andes. Series A Systems Performance Analysis and Tuning in Unisys Dallas, USA; DMS II Database in Unisys Atlanta, USA. Ha sido director de Sistemas del diario El Tiempo, docente, conferencista y consultor. En la actualidad es director de la sección de computadores y columnista del diario El Tiempo. Director de la revista Enter.

 

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